Management

Una nueva clase global con impacto local

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Iván Bofarull es director de Análisis y Estrategia en ESADE Business School (Barcelona) y autor del MBA City Monitor.

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Cada año, unos 40.000 estudiantes están cursando alguno de los mejores programas Full-Time MBA en el mundo, lo cual genera unos tres mil millones de dólares al año, que comprenden tanto la inversión que los estudiantes realizan para pagar la matrícula del programa, como los costes de vida asociados. Los MBA se han convertido en una especie de club global al cual cada año se incorporan unos 25.000 graduados de alguno de los 100 mejores programas del mundo.

Esta “clase global” ha adquirido una notoriedad y una relevancia crecientes en los últimos años. En primer lugar, porque el mundo y las empresas también se han globalizado. En segundo lugar, porque el MBA se ha convertido en una credencial profesional de alta calidad, reconocida en todo el mundo. Herminia Ibarra (Insead) y Morten Hansen (Berkeley), en una investigación llevada a cabo en 2010, en que analizaban los resultados de 2.000 empresas globales, descubrieron que el desempeño de las empresas mejoraba si su CEO tenía un MBA.

Sin embargo, hasta el momento se ha reflexionado muy poco acerca del impacto que los MBA globales generan en un ámbito geográfico determinado. Por esta razón, en Esade nos planteamos la elaboración del MBA City Monitor,* con el que pretendemos analizar cuáles son las veinte ciudades que más talento MBA atraen y concentran, con el objetivo de que sean conscientes de este potencial y así puedan sacar provecho de las oportunidades que se derivan de ello. Concretamente, para la elaboración del ranking tomamos en consideración el número de estudiantes internacionales de MBA matriculados en alguno de los 100 mejores programas MBA del mundo según el Financial Times, y agrupamos los resultados por grandes áreas urbanas.

Los resultados del primer MBA City Monitor revelan que el área de Boston es el gran centro de atracción global de talento MBA en términos absolutos, con una población permanente de cerca de 2.000 estudiantes internacionales, muchos de los cuales estudian en Harvard o en el MIT, y que el área de Raleigh/Durham, en el estado de Carolina del Norte, comparte con Boston el primer lugar en este ranking “relativo”, en que ponderamos el volumen de estudiantes internacionales por el total de la población residente en el área.

De hecho, seis de las diez primeras ciudades del ranking son estadounidenses o canadienses, y cinco de ellas se encuentran en la costa este: Nueva York, Chicago y Toronto, además de las ya mencionadas Boston y Raleigh-Durham. Este hecho demuestra la preeminencia del sistema universitario norteamericano, que pese a las dificultades y a las transformaciones actuales de su modelo, sigue estando respaldado por enormes endowments, que permiten a sus business schools invertir grandes sumas de dinero en forma de becas para la captación de talento.

En el top ten del ranking, también se sitúan el área de San Francisco, en la costa oeste, tres ciudades europeas (Londres, París y Barcelona) y Singapur. El caso de Singapur es especialmente significativo, ya que en los últimos años se ha ido configurando como un hub emergente para la educación. Tanto es así que, en un estudio sobre el “caso de Singapur”, realizado en la Universidad de Wisconsin-Madison en 2007, se habían identificado ya, como mínimo, 25 universidades de gran prestigio global que tenían una presencia sustancial en Singapur. Entre ellas, las francesas Insead y Essec, en el campo de las business schools, y Stanford, MIT o Johns Hopkins, entre otras, en el ámbito de las ciencias. La ciudad-estado de Singapur ha fomentado activamente una política abierta de captación de talento y de instituciones internacionales de educación.

Otras ciudades del mundo, como Boston o Nueva York, sin tener una política definida, han generado una masa crítica tan grande de talento que logran generar unas dinámicas positivas que funcionan autónomamente. En cambio, es sumamente importante que ciudades como Barcelona o Madrid, en el top del ranking, o ciudades latinoamericanas con gran potencial de entrada en el top 20 en los próximos años, como Santiago de Chile, São Paulo, México DF o Buenos Aires, sean conscientes de que disponen de un potencial de talento no activado. Por ejemplo, Barcelona, 5ª clasificada en el ranking, tiene unos 900 estudiantes internacionales de MBA instalados en la ciudad de forma permanente, una cifra muy similar a Chicago, París o Toronto.

Para optimizar el impacto potencial de estos estudiantes, es fundamental impulsar su vinculación con la ciudad, por ejemplo, realizando study trips “hacia dentro”, es decir, en la propia ciudad, para conocer su red de centros de investigación o sus start-ups más exitosas, de manera que los estudiantes internacionales puedan aportar ideas innovadoras durante la realización del MBA, o bien se vinculen directamente a estas organizaciones al finalizar su programa. También se pueden impulsar case competitions sobre temas de interés público, de manera que los MBA, en equipo, aporten soluciones a retos que preocupan a los ciudadanos

Este tipo de iniciativas solo pueden llevarse a cabo si, desde una administración o un organismo que represente a toda la ciudad, se identifica la masa crítica de estudiantes internacionales de MBA, se reconoce su potencial y, finalmente, se activan unas políticas para el aprovechamiento de este potencial. Impulsar este tipo de iniciativas puede ser determinante para la competitividad, tanto en áreas del mundo estancadas económicamente, como Europa, como en países dinámicos como Chile, que ya están llevando a cabo otras iniciativas igualmente relevantes para la captación de talento, como Start Up Chile.

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