Recursos Humanos

Trabajo remoto: ya no es una opción, sino que una necesidad

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Por Mario Zúñiga, fundador y CEO Zenta Group.

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Empresas de casi todos los sectores del país han tenido que optar por el trabajo a distancia, frente a las manifestaciones sociales y prontamente por la pandemia del Coronavirus, como una forma de responder a la contingencia. Esta forma de trabajo se contrapone ante una fuerza laboral del país acostumbrada a los horarios de oficina.

Un estudio realizado por Adecco reveló que sólo el 28% de los trabajadores tuvo facilidades para trabajar desde su casa, mientras que un 72% dijo no haber contado con este beneficio durante los días de mayor conflicto asociados al despertar social del país.

Esta realidad nos hace cuestionarnos la flexibilidad de las corporaciones y también desafiar nuestra productividad y capacidad de ajustarnos y adaptarnos a los cambios. El trabajo remoto es un sistema que se aplica en muchas empresas, particularmente en la Industria TI, es una práctica muy habitual, empresas de crecimiento dinámico funcionan con esta metodología de manera perfecta. Y exitosos Startups como es el caso de Netflix, en donde sus empleados tienen la libertad de elegir cuándo llegar a trabajar a la oficina, es un gran ejemplo a nivel mundial, sobre una práctica que hoy está tomando más fuerza que nunca con las contingencias mundiales.

De hecho, influenciadores de redes sociales de España, uno de los países más afectados por el Coronavirus, están promoviendo evitar la exposición social / laboral, es decir evitando salir de sus hogares, con el hashtag #YoMeQuedoEnCasa.

Chile, el quinto país con más horas de trabajo y menor productividad conforme a las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tiene una muy baja flexibilidad laboral. El concepto de home office aparece solo en unas pocas empresas, aunque el camino va hacia allá: en la mayoría de los casos, sólo es necesario un computador, una buena conexión a internet y un celular para realizar el trabajo.

Entre los beneficios del teletrabajo a nivel mundial se encuentran el aumento de la productividad (35,2%), ya que los trabajadores sienten que trabajan más tranquilos y sin interrupciones. Además, se ahorra tiempo en el traslado (19,5%), y por último, existe mayor autonomía y flexibilidad (18,3%) Todos estos datos hacen más que suficiente la necesidad de que todas las empresas chilenas, que puedan implementar el trabajo remoto, se suban al carro de la tecnología y consideren el contexto social actual del país, como una oportunidad de explorar nuevas metodologías de trabajo y avanzar a sistemas más eficientes.

Es necesario derribar los mitos sobre una disminución de la productividad al implementar el trabajo a distancia, ya que, muy por el contrario, en varios casos ocurre el fenómeno inverso al contar con colaboradores que se sienten cuidados y valorados, lo que trae como resultado que trabajan mejor y se fidelizan más con la compañía. Además, estamos aportando a la construcción de confianza entre las partes y probablemente también incrementando su nivel de felicidad, dado a que su calidad de vida se verá beneficiada. Es esperable que Chile migre hacia modelos laborales más flexibles, pero para que sean efectivos, es necesario contar con un compromiso mutuo entre las empresas y sus talentos.

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