Liderazgo

¿Podemos ser más productivos y seguros al mismo tiempo?

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Por Ale Baza Gil, socio-director de Pragmaxion.

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Cuando se propone aumentar la productividad en proyectos, se encienden las alertas: no vaya a ser que se relajen las normas y aumente el riesgo. Esto ocurre porque entendemos “mayor productividad” como “hacer las cosas más rápido y a menor costo”. Creo que el enfoque debe ser radicalmente distinto, y sí se pueden abordar ambos desafíos al mismo tiempo, con un proceso metódico que produce simplicidad y espacio para la innovación. El resultado puede ser extraordinariamente positivo.

Desde nuestra experiencia en industrias de alta exposición a riesgos, como Minería y Celulosa, podemos confirmar el alto potencial de abordar productividad y seguridad en simultáneo. Cuando se evalúa la efectividad de las normas vigentes con fundamento técnico, pero también con franqueza, surgen nuevas ideas que estaban cubiertas por una especie de tabú de seguridad.

Las normativas suelen ser aditivas, es decir, con el tiempo, ante cambios de leyes o incidentes internos, las organizaciones van agregando nuevas reglas, como capas. Un ejemplo es la abundancia de diversos dispositivos en camionetas, pensados en evitar accidentes por fatiga, somnolencia y distracción del conductor, que han surgido por diferentes accidentes de ruta. No es extraño encontrar aparatos en desuso o dañados. Todo esto se puede mejorar, optimizando su utilización práctica, medición y gestión de consecuencias.

Una forma más radical de implementar una “Seguridad Productiva” se basa en dos premisas: (1) Si un contratista tiene mayor posibilidad de prevenir riesgos, la empresa cliente sólo debe definir sus pocos requerimientos críticos y dejar que la contraparte proponga la manera de cumplirlos, aprovechando su experiencia; y (2) Cuando una persona es responsable y se le ha dado autonomía, muestra un desempeño superior a quien sólo sigue instrucciones.

Lo señalado aplica desde trabajos en altura hasta gestión de explosivos: foco, expertise cotidiana y autonomía son las claves. Creo que la mejor manera de avanzar es identificar los riesgos críticos del proyecto, formar equipos expertos transversales (desde Salud hasta Calidad) e implementar mediante pilotos. La “Gestión del Cambio” es muy relevante, pero no como un evento puntual, sino como un proceso continuo de comunicación, validación y evaluación de valor.

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