Management

Lo visible y oculto de Petrobras

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Roberto Brazil, experto en Negocios Internacionales de la OCDE / Universidad de Lovaina / Universidad de Amberes.

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Petrobras se ha convertido en una empresa pública, en la cresta del movimiento nacionalista, cuyo paradigma se resume en la proposición: "el petróleo es nuestro", asociado con el movimiento de reacción al "imperialismo" anglo-estadounidense, traducida por "yanquis go home". Su ascenso y caída resultaron de un mismo origen, es decir, del juego ideológico y de las reglas de proteccionismo económico de América Latina.

Según este formato, la organización transitó por la turbulencia de los tiempos de la política nacional. En las últimas tres décadas, enfrentó cambios de escenarios, delineados por eventos nacionales como la consolidación democrática, la sucesión del poder y, más recientemente, la fluidez ecońomica y el ascenso ideológico de la izquierda sindicalista con acento latino.

En ese camino, Petrobras persiguió el realineamiento estratégico en respuesta a la afluencia de un entorno más complejo, modificado por los paradigmas de las proposiciones de la ciencia, la ecología y la competitividad. Fue enfrentado por cambios más concretos, marcados por eventos, como la fragmentación geográtidca, la multipolaridad del poder, la aceleración de la innovación tecnológica, ampliación de la competencia, transnacionalidad de los negocios, la naturaleza multilateral de las relaciones y el comercio internacional, el ascenso de China, la consolidación europea y la estrategia menos agresiva de Estados Unidos.

En los años 90, impulsado por el éxito de la reestructuración de empresas como Vale y Embraer y frente a un escenario desfavorable para el propósito corporativo de generar energía y abastecer los mercados de materias primas esenciales, el Grupo Petrobras, instigado por un gobierno republicano, podría cambiar el modelo original para el establecimiento de su negocio, rompiendo su condición de monopolio, en busca de una estrategia más competitiva y ajustada a las exigencias de la competencia internacional, incluso, ante la resistencia de su capital humano, ya infiltrado por la ideología proteccionista de la izquierda latinoamericana.

Sin embargo, esa resistencia, el nuevo "diseño" genera resultados por encima del subdesempeño medio del sector, durante casi dos décadas. Por lo tanto, la compañía profesionalizó su gestión, delineó una estrategia competitiva para un entorno global, abrió el capital ampliando el flujo de recursos externos, avanzó en el campo de las investigaciones creando activos intangibles, tejió alianzas estratégicas, invirtió en tecnología innovadora y amplió la escala de operaciones.

 

El poder resultante de la sucesión democrática -2003/2014 -alteró esta imagen. Propuso una nueva orientación: sometió el foco estratégico de los negocios a los principios ideológicos, valorando el aspecto "público" en detrimento de la empresa. Por lo tanto, dio posesión a funcionarios comprometidos políticamente. Este enfoque anuló el precepto de gobierno, cambió el enfoque estratégico de rendimiento empresarial competitivo y sometió las metas operativas al desempeño de la administración pública y al calendario político.

El problema es que desde que afloró no se restringen las cuestiones más “aparentes” en el ambito policial. Son más complejos, ya sea por la cantidad de factores involucrados o por la interconexión de las varias partes interesadas. La pérdida de los activos físicos de la propiedad Bolivariana o los resultado de las inversiones o adquisiciones negligentes, por ejemplo, no son insignificantes desde el punto de vista financiero, pero tienen menor impacto en la organización desde la perspectiva de un cambio negativo del precio por barril (US$ 80/$ 40). Esto, porque incluso activando la economía, esta reducción afecta a la viabilidad de la extracción de fuentes potenciales como el presal.

Lo que asusta es el paradigma "oculto" de la interferencia ideológica y política que ha guiado a la actual administración estratégica, táctica y operativa. Asociar la evolución del Grupo a la política monetaria, fiscal o cambiaria de un gobierno (a través de la manipulación de los precios, por ejemplo) y, aún más, conectar el flujo de inversiones a la generación de fondos para apoyar un plan de reestructuración, tiene consecuencias incalculables. Interfieren y pueden afectar la eficacia de la cadena productiva conectada a un sector crítico para la soberania nacional.

 

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