Inversión

Inversión en Investigación y Desarrrollo

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Por Fernando Lefort, decano Facultad de Economía y Empresa Universidad Diego Portales.

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En los últimos años, el presupuesto público dedicado a la promoción de la innovación en Chile se ha duplicado y, es evidente, que este gran esfuerzo ha entregado algunos buenos resultados. Sin embargo, lamentablemente, el impacto agregado no ha sido bueno. Chile continúa invirtiendo muy poco en investigación y desarrollo.

Aún cuando en el proceso de innovación concurren diferentes tipos de conocimiento y habilidades, es evidente que para que se puedan llevar a cabo exitosamente una gran cantidad de proyectos de investigación y desarrollo, se requiere una gran cantidad de personas con las capacidades y la voluntad para investigar y detectar oportunidades para innovar.

La formación y el desarrollo de estas personas se produce preferentemente en las universidades y, por lo tanto, las políticas públicas de fomento a la formación de capital humano y a la investigación científica son cruciales. En Chile la política pública de fomento a la innovación científica ha favorecido cuatro conceptos en los últimos años: investigación aplicada; investigación asociativa; foco en clusters; y becas de posgrado al exterior. Cada uno de estos conceptos son importantes y responden a la necesidad de resolver fallas de mercado y está respaldado por experiencias aparentemente exitosas en otros países.

Sin embargo, el esfuerzo realizado en estas direcciones ha sido desproporcionado para nuestros recursos, y ha significado un atraso significativo en dos aspectos que son fundamentales para generar la base de capital humano de alta calidad que el país requiere para enfrentar el desafío del tránsito hacia la sociedad del conocimiento.

Hoy el desafío es incrementar de la forma más eficiente posible la masa de investigadores de buen nivel en el país y, lamentablemente, el proceso de selección y asignación masiva de becas en los nuevos programas ha despertado muchas dudas. Es evidente que deberíamos enfocar el esfuerzo de becas al extranjero en los candidatos más destacados que tengan la posibilidad de ingresar a las universidades y programas de excelencia mundial con los que no podemos competir. Junto a ello, se debería becar a una gran cantidad de buenos estudiantes, chilenos y extranjeros, en los buenos programas de doctorado nacional. Esto debería reforzarse con un ambicioso programa de apoyo a la inmigración de profesores-investigadores de excelencia internacional que reforzaran nuestras universidades. De esta manera, la masa crítica de investigadores vinculados al país se incrementaría más rápidamente y los beneficios asociados generarían mayor impacto local. Estos investigadores podrían conectarse a las redes globales de excelencia becándolos para asistir a buenos programas de post-doctorado en el exterior. Esto es más barato, aleja a los investigadores menos tiempo de Chile y genera vínculos más fuertes con pares investigadores en el exterior.

En segundo lugar, es preciso reconocer la importancia de Fondecyt como el principal fondo concursable para la promoción de la investigación y lamentar que su presupuesto no haya crecido proporcionalmente con los otros fondos. Fondecyt financia iniciativas individuales de nuestros más brillantes investigadores basados en criterios de excelencia internacional, lo que lo convierte en la base de la pirámide de la promoción de la investigación en Chile. El error de política que se ha cometido en estos años ha sido, a mi entender, incrementar drásticamente los fondos asignados a niveles más altos de la pirámide sin fortalecer la base. Esta base, constituida por Fondecyt, es fundamental pues constituye el mecanismo más eficiente para aumentar el número de investigadores del país, seleccionar a los mejores y producir un efecto dinámico de recambio. Si queremos tener una NBA de la investigación necesitamos miles de canchas de barrio para seleccionar a los mejores jugadores. Por esto, Fondecyt no sólo debe crecer más que proporcionalmente con los otros fondos, sino que debe permanecer neutro respecto a disciplinas y temáticas, fomentando la creatividad individual.

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