Management

Hija de la globalización

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Por Kiara March Oriol, de la European University Business School en Barcelona.

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Mi nombre es Kiara March. En 2006 viajé por primera vez a España en busca de un futuro mejor y la posibilidad de poder completar mi educación universitaria en European University Business School, en Barcelona.

Llegué a esta decisión después de hablar largo y tendido con mi asesor de mayor confianza, mi abuelo. Después de esa reunión me hice una resolución a mí misma: vivir mis sueños y asegurarme de que mi futuro fuera tan próspero como yo quería. En ese momento sentí una sensación extraña - una mezcla de emoción y nervios - hasta darme cuenta de que había tomado una decisión que cambiaría mi vida por completo. Me iba a España.

Mientras que la oposición y el gobierno de Venezuela, mi país de origen, se veían envueltos de conflicto en conflicto, yo me embarcaba en mi nueva aventura, mi licenciatura en Comunicación y Relaciones Públicas, una oportunidad que sin duda entiendo, muchos jóvenes venezolanos nunca tendrán. Por supuesto, no siempre fue fácil, porque alejarme de casa a tan temprana edad fue un reto personal. Sin embargo, no me quejo. Pasé por momentos difíciles, momentos inolvidables, encontré nuevos amigos y me enfrenté por primera vez a muchos desafíos.

Mi primera lucha, sorprendentemente, fue la barrera del idioma. A pesar de que venía de un país de habla española en España todavía tenía que dominar el catalán, idioma local en Barcelona y alrededores. A pesar de las similitudes entre ambos, me tomó tres años poder sentirme cómoda al hablarlo. Mantener y propagar el catalán junto con su cultura es muy importante para la gente en Cataluña ​​y yo respeto eso. A veces, sin embargo, mi acento venezolano cortejaba hostilidad y, a pesar de ser casos aislados, fue uno más que se sumaba a mi lista de desafíos.

Empecé a pensar seriamente los logros que quería alcanzar, y lo que me hacía feliz. Al final encontré mis tres pasiones en la vida: las humanidades, las relaciones que me llenen como persona y la búsqueda del éxito y el desarrollo personal. Mientras estudiaba mi curso en Visual Merchandising devoré libros, uno tras otro, encantada y completamente hipnotizada por el flujo de cada palabra y el sentimiento detrás de cada párrafo. Comencé a escribir mis propios sentimientos, exponiendo a mi libreta el verdadero yo, mis miedos y deseos reales, mis secretos más profundos y mi enorme deseo de amar la vida y alcanzar el éxito.

Encontré por fin European University donde empecé mi viaje por el mundo de la comunicación y las relaciones públicas. El primer día de clase, cuando se hace el típico "nombre, edad, grado, dato interesante", me enamoré de la escuela y de la carrera que sería mi primer despegue. No tengo ninguna duda de que la profesora, Isabel Balli, fue una fuerte influencia en mi, y desde ese día resultó ser una gran fuente de inspiración personal.

Por supuesto, no todo fue color de rosa. Formando parte de una escuela de negocios, me vi obligada a hacer frente a mi miedo más grande, las matemáticas. Finanzas, contabilidad empresarial y estadísticas eran obligatorias en la carrera y tengo que admitir que inicialmente fue todo un desafío. Después de calmar el pánico, me decidí a hacerle frente. Tuve que poner mucho esfuerzo para opacar la frustración y la confusión, pero, sorprendentemente, no resultó ser tan terrorífico y hoy por hoy ya no rompo en un sudor frío al enfrentarme a una hoja de cálculo en excel o a un informe financiero.

A parte de ser un reto, el dolor mas grande hoy por hoy, es estar tan lejos de mi familia. Ni un solo día pasa sin que los encuentre a faltar, sin embargo, la distancia realmente nos ha unido más. Aún habiendo momentos de nostalgia, las reuniones familiares dejan recuerdos aún más felices y he aprendido a valorar cada segundo que pasamos juntos.

Conocer tanta gente nueva de todas partes del mundo, en Barcelona y más allá, ha sido uno de los aspectos más positivos de haber embarcado en esta aventura y de estudiar en European University. Encontrándome con clases increíblemente diversas, permitiéndonos a cada uno de nosotros la oportunidad de aprender de otras culturas, ampliando así nuestra visión en diferentes perspectivas.

El año que dejé mi país, 16.059 venezolanos fueron asesinados, y en los siete años he estado ausente, se estima que al menos 85.000 ciudadanos han sido víctimas de homicidios ilegítimo. Eso significa un promedio de más de 44 seres humanos mueren cada día como resultado de la violencia, más que la suma de los soldados aliados en la Guerra Fría. Un triste récord, que lamentablemente aún no ha encontrado solución.

Además de esto, el 28,5 % de la población venezolana está clasificada como pobre y el 7,2 % se perciben como "extremadamente pobres". Es increíble que exista tanta necesidad en un país bendecido con enormes depósitos de petróleo y otros minerales ricos como el aluminio, y sin embargo su gente siga pasando hambre cada día.

No es de extrañar que mi familia creyera firmemente en la importancia para mi bienestar y éxito, “escapar” y aprender en un ambiente más positivo.

Como resultado, he encontrado mi camino y he aprendido una cantidad infinita de lecciones en esta travesía, pero tengo mi favorita. Cuando se está preparado para hacer frente a todos los problemas desconocidos o recompensas que el destino prepara para cada uno de nosotros, o que preparamos nosotros mismos para el destino, hay un viaje que podría no ser aún revelado, pero una vez que estamos en el camino, entonces y solo entonces, descubrimos nuestro propio objetivo.

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