Recursos Humanos

Empresas como agentes de cambio social contra la violencia de género

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Por Kaarina Rose, directora de Recursos Humanos del Grupo EULEN Perú.

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La violencia de género es uno de los principales problemas que atraviesa el Perú.  De acuerdo con la OMS una de cada tres mujeres en el mundo (30%) ha sufrido violencia física y/o sexual de parte de su pareja en algún momento de su vida1. En el caso peruano, hasta setiembre de este año, los Centros de Emergencia Mujer han registrado 65,989 denuncias por violencia familiar, de las cuales en el 85% de casos las víctimas fueron mujeres2. En ese mismo periodo, se produjeron 99 feminicidios y 204 tentativas3

El estado peruano ha realizado en los últimos años esfuerzos dirigidos a enfrentar el problema de violencia de género, orientados a reconocer y propiciar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.  Y en el escenario descrito, ¿cuál es el rol que deberían ejercer las empresas del sector privado?  A medida que las empresas mantengan un compromiso con la sociedad, las cuales juegan un papel fundamental, estas pueden llegar a introducir un cambio social.

Los efectos negativos de la violencia, pueden generar consecuencias sociales de gran alcance y por otro lado, además, importantes costos asociados a este problema como un mayor ausentismo o pérdida de productividad.  Si la prevención de la violencia está estrechamente ligada a la estrategia de las empresas, hará más eficiente la cadena de valor y además preparará el terreno para un contexto con el nivel de sensibilidad necesario a la equidad de género.  Es indispensable, además, que las empresas consideren realizar acciones efectivas encaminadas a prevenir la violencia en todas sus formas y asuman un papel protagónico como portavoces de información educativa para los colaboradores.

En esta labor de prevención se requerirá implementar políticas, formación y concientización del problema en todos los niveles de la organización y de sus procesos. Esto significa trabajar en los estereotipos de género y en las percepciones que influyen en los valores, las normas y las actitudes sociales que toleran la violencia contra las mujeres.

El acceso de información necesaria para  el reconocimiento de hechos de violencia, establecer un canal claro y rápido de denuncia, especificar las acciones a tomar en cuenta frente a un hecho de esta índole y qué papel asumen las mujeres y hombres como víctimas y agresores, es un punto esencial que las organizaciones deben tener en cuenta.

Por otro lado, incorporar valores que eviten la violencia y descalifiquen aquellos valores que la propicien, es una de las iniciativas que las organizaciones deben considerar. Asimismo, implementar políticas sociales responsables, bajo un contexto de respeto a la dignidad de las personas, de esta manera se promueve entre los colaboradores una cultura de sana convivencia en el entorno familiar y comunitario, resaltando el honor, dignidad y el valor de la población, se suma a una alternativa más.

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