Innovación

Emprendedores y mentores deben marcar el camino hacia el desarrollo

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Por Raúl Rivera, presidente de la Fundación ForoInnovación.

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Estamos ante un cambio en el ciclo político que está creando condiciones mucho más favorables para el buen desarrollo de las empresas y ello debería reflejarse en un mejor clima empresarial y un mayor crecimiento económico.

Dicho eso, es importante reconocer que hoy tenemos pendiente un importante desafío país que impide que el crecimiento económico vuelva a situarse en los niveles de los años 90: nuestra limitada capacidad para innovar con éxito. Prueba de ello es la baja tasa a la que ha venido mejorando nuestra productividad nacional, al punto que ésta se ha vuelto negativa en años recientes. Lo poco que crecemos se debe básicamente al aumento de nuestra masa laboral y a las inversiones realizadas, y no a que estamos mejorando la manera en la que hacemos las cosas y creamos riqueza.

De hecho, no se trata de un fenómeno reciente: nuestra productividad nacional viene creciendo a tasas cada vez menores desde hace un par de décadas, al punto de volverse negativa en años recientes. Como resultado, nuestro crecimiento económico es hoy inferior al de los demás países de la Alianza del Pacífico. A ese paso, jamás llegaremos a ser un país desarrollado.

Alcanzar el desarrollo exige que Chile sitúe la innovación al centro de su estrategia económica. Debemos construir un “relato país” basado en la innovación, que tenga a la productividad nacional como métrica y que nos guíe hacia el desarrollo.

Sin un “relato país” de este tipo, que nos inspire y apunte hacia dónde queremos ir como país, trascendiendo las facciones en las que hoy estamos divididos, será difícil que las políticas de este gobierno calen hondo y tengan continuidad en el tiempo. Y en ese “relato país”, los protagonistas necesariamente son los emprendedores, ya que ellos son el motor de la innovación y quienes realmente marcan una diferencia en este ámbito.

Hoy claramente no lo están. En la práctica, quienes emprenden en Chile hoy enfrentan una muy alta probabilidad de fallo, debido en parte a su inexperiencia, por supuesto, pero también a sus enormes dificultades para acceder a los mercados y las escasas fuentes de financiamiento a las que tienen acceso.

Solucionar estas carencias no es una tarea fácil, especialmente si somos honestos y reconocemos que nuestros  gobiernos están desbordados por las exigencias del día a día y muy limitados en su actuar por fuertes restricciones presupuestarias. A corto plazo, por lo tanto, la pregunta más relevante es: ¿hay algo que podamos hacer desde el sector privado, sin tener que esperar que el gobierno se haga cargo del problema?

Una oportunidad inmediata es potenciar las redes de mentores que hoy apoyan a los emprendedores. La transferencia de conocimientos y, sobre todo, el aprovechamiento del buen criterio que surge de la experiencia empresarial, han demostrado ser factores muy relevantes en la consolidación de los emprendimientos de alto potencial –especialmente los más innovadores. Chile ha puesto en marcha varias redes de este tipo. Ha llegado la hora de apoyarlas y desarrollarlas con fuerza, desde el mundo gremial, universitario y social (ONGs).

Emprendedores y mentores deben, juntos, hacer propio el desafío de construir el Chile que podemos ser y situarse al centro de ese “relato país” que inspirará nuestro tránsito al desarrollo. Si ellos no tienen éxito, seguiremos entrampados en “los ingresos medios”, a medio camino al desarrollo, ni tan miserables ni tan prósperos. Sólo los emprendedores son capaces de construir un Chile más próspero, justo y bien desarrollado. Para realizar esa titánica tarea, necesitan el apoyo de mentores potentes. En otras palabras: el desarrollo es tarea de todos, es hora de hacernos cargo y esta columna es un llamado a la acción. ¡Manos a la obra!

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