Ella alimenta al mundo

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Por Paula Santilli, CEO PepsiCo Latinoamérica.

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Las mujeres alimentamos al mundo. Así de sencillo. Desde la misma concepción, nos hemos dedicado a alimentar a los seres humanos. Esta tarea no es menor. De allí que sea totalmente natural el que las mujeres participen en el agro. Como en todo lo que hacen,  su presencia en este ámbito tiene un efecto positivo al 100%. Las mujeres son un poderoso agente de cambio en América Latina. Las mujeres son pragmáticas y reflejan esto cuando son parte de los procesos productivos y de innovación. Las mujeres son determinadas y tienen un genuino interés en salir adelante. Su inserción en la cadena de valor otorga una ventaja comercial competitiva en términos de crecimiento y prosperidad. Más allá de esto, su participación en la fuerza laboral tiene una importante derrama económica y social.  Las mujeres han hecho una “economía circular” desde hace décadas. 

De acuerdo con un estudio de McKinsey Global Institute (marzo 2017), “si se cerrara la brecha de género y las mujeres pudieran participar equitativamente en la economía, se añadirían 28 mil millones de dólares al PIB mundial en 2025, lo que equivale a la suma de las economías de Estados Unidos y China.” En el caso de América Latina, según datos de 2019 del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), “el PIB de la región crecería 16%”. Si Latinoamérica quiere crecer a un ritmo mucho más acelerado, tal como sus ciudadanos lo están pidiendo, hay que dar oportunidades concretas a las mujeres. Con esto, habrá mayor crecimiento y podremos mejorar considerablemente el ámbito social. 

Empecemos por el campo. Para PepsiCo, el campo es el punto de partida de todo lo que hacemos. Elaboramos alimentos y bebidas emblemáticos y deliciosos, y todo empieza en el campo. La inserción de la mujer en el agro es esencial, no sólo para la compañía sino también para un sistema alimentario sustentable. La mujer tiene un gran poder económico con efectos multiplicadores positivos, por lo que invertir en su inclusión, desarrollo y crecimiento es muy importante para nuestra compañía.

Siendo así, a nivel global, nos hemos fijado la meta de invertir 100 millones de dólares en el desarrollo de las mujeres en el agro, fortaleciendo su empleabilidad y habilidades empresariales con el objetivo de beneficiar a 12.5 millones de mujeres para 2025. Esto no es reciente, desde 2016 hemos invertido más de 27 millones de dólares en apoyo a este tipo de iniciativas.

En países en desarrollo, las mujeres representan el 43% de la fuerza de trabajo agrícola. Para canalizar estos esfuerzos de forma directa y eficiente en Latinoamérica, buscamos un socio que compartiera nuestra perspectiva y que nos ayudará a apoyar a la mujer en el agro. Así fue como encontramos a CARE, organización humanitaria líder en la lucha contra la pobreza mundial, quien se ha convertido en un aliado global indispensable para PepsiCo en nuestro esfuerzo por insertar y promover el rol de las mujeres en el campo. 

Con el programa global “Ella Alimenta al Mundo”, CARE y PepsiCo ofrecen la posibilidad de ayudar a generar un cambio positivo en tres rubros prioritarios: empoderamiento de la mujer, sistema alimentario sustentable y seguridad nutrimental.

Con una inversión de 3.5 millones de dólares en Perú, nos comprometimos a beneficiar a 412,000 agricultoras y a sus familias por 3 años en las regiones de Piura, Ica y Lima para aumentar su producción, financiamiento e insumos agrícolas. Lo anterior busca ayudarles a acceder a nuevos mercados, a desarrollar sus habilidades y a tener acceso a una mejor nutrición. 

La decisión de hacerlo en este país responde a la importancia que tiene la mujer en la industria agrícola y a la necesidad de contribuir a reducir las carencias que existen en términos de nutrición y salud. Tan sólo en Perú, 52% de los agricultores rurales son mujeres (Ministerio de Agricultura), las cuales son propietarias de casi la mitad de las hectáreas de la tierra que trabajan. Sin embargo, su ingreso mensual promedio es menor al 50% del salario mínimo vital (Censo Nacional Agropecuario) y queda mucho por hacer en términos de salud: la desnutrición infantil crónica afecta al 12.9% de los niños peruanos menores de cinco años (INEI), repercutiendo gravemente en su desarrollo. Además, en 2017, la proporción de niños con anemia (en menores de tres años) representaba el 43.6%, mientras que, en mujeres en edad reproductiva, el 20.7%.

Estas cifras no sólo son impactantes, sino una gran oportunidad para seguir creando alianzas público-privadas para mejorar la situación. Apoyar a la mujer en el agro se traduce en apoyar el crecimiento de la región, así como a un agente de cambio clave en el sector de Latinoamérica. De hecho, en aras de expandir este programa y de beneficiar a más mujeres en el agro, estaremos implementándolo próximamente en Guatemala.

Cuando las mujeres participan activamente en el mercado laboral, se genera una ola de cambio que se propaga y se traduce en una diferencia significativa en todos los ámbitos: desde el hogar, hasta la economía nacional. Patrones de gasto, niveles educativos, nutrición y ahorro son solo algunos factores de mejora que ponen de manifiesto lo anterior. 

Creo firmemente que, si seguimos apoyando iniciativas para insertar a la mujer en la cadena de valor de nuestra región, promoveremos un crecimiento inclusivo. Sí, Latinoamérica es una región rica, diversa y con un alto potencial de crecimiento, pero la inclusión de la mujer es clave para que no se quede solo en potencial. Juntos, hombres y mujeres, debemos empujar y hacer lo que está en nuestras manos para que este gran potencial se transforme en una realidad. 

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