Management

El Gerente Emprendedor

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Por Luis J. Sanz, Ph.D. y profesor de Incae Business School.

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¿Empresarialismo o insubordinación? El principal problema con los programas de empresarialismo corporativo es que, de acuerdo una cita de Robert Nardelli (CEO de Home Depot) en un artículo de Garvin y Levesque publicado en Harvard Business Review, existe una línea muy delgada entre empresarialismo e insubordinación. Esto tiene que ver, en parte, con las condiciones propias de los nuevos emprendimientos: alta incertidumbre, alto crecimiento, cambio radical, recursos limitados.

En este ambiente los emprendedores tienden a mostrar las siguientes características: motivados por la oportunidad, enfocados en el efectivo y en la necesidad de conservar recursos, gran sentido de pertenencia y de la urgencia, y son muy flexibles tanto en el uso de los recursos como en las estructuras organizacionales que adoptan.

Por tanto, si queremos entender como desenvolvernos exitosamente en un ambiente corporativo que estimula el empresarialismo debemos comenzar por entender al “Gerente Emprendedor.” ¿Qué lo diferencia de un administrador fiduciario? ¿Qué lo diferencia de un promotor-renegado dispuesto a brincarse todas las reglas con tal de alcanzar su objetivo? Por ejemplo, mientras la orientación estratégica del promotor es impulsada por la oportunidad, la del fiduciario es impulsada por los recursos de los que dispone. Este último está más interesado en conservar los recursos que le fueron confiados, mientras el primero se especializa en gestionar los recursos de los que no dispone que necesita para aprovechar la oportunidad seleccionada. Si visualizamos estos dos arquetipos como extremos de un continuo, entonces es posible ubicar al Gerente Emprendedor en algún punto entre ambos.

Es así como el Gerente Emprendedor es capaz de reconocer una oportunidad de negocios, sin perder de vista su efecto sobre el flujo de caja en el tiempo. Por lo tanto, analiza cuidadosamente cuál es la probabilidad de éxito, y se asegura que la recompensa esperada sea mucho mayor que los recursos requeridos. A pesar de esto, todavía es posible que las cosas salgan mal, pues el resultado es influido y a veces determinado por el contexto. Lo importante es que el Gerente Emprendedor no le tiene temor a la toma de decisiones. Por el contrario, admite que, como decía Michael Eisner, ex-CEO de Disney, el trabajo de todo gerente es equivocarse la mayor cantidad de veces posible, lo más rápido posible. Cualquier otro resultado puede indicar que está simplemente evadiendo el tomar ninguna decisión.

Ahora bien, una característica importante de cualquier Gerente Emprendedor es el vehículo que utiliza para aprovechar la oportunidad detectada. Este no es otro que una empresa. A través de la misma el Gerente Emprendedor controlará los recursos necesarios (no sólo monetarios, sino en el sentido más amplio posible: clientes-suplidores-colaboradores-inversionistas), o en su defectos propiciará acuerdos que faciliten la participación de los dueños de los recursos faltantes.

El Gerente Emprendedor también es capaz de manejar a la empresa en el tiempo. A falta de sólidos datos de mercado, está dispuesto a aprender por experimentación. No se trata solamente de estar dispuesto a “probar” nuevas formas o maneras, sino también de tener la disciplina necesaria para reconocer cuando el experimento ha fracasado, aprender del mismo, y terminarlo. Esta manera de proceder le permite ir minimizando la probabilidad de fracaso e incrementando la de éxito. Si ser emprendedor no necesariamente se trata de asumir riesgos sin pensarlo dos veces.

Debido a esta flexibilidad, el Gerente Emprendedor acepta el cambio, aún cuando este sea sorpresivo. Además, trata de mantener abiertas la mayor cantidad de opciones posibles, incluyendo la de abandonar el proyecto si el fracaso es inevitable. La historia del capitán que se hunde con su barco es muy buena para películas como La Tormenta Perfecta, pero en la realidad es preferible tratar de salvar los recursos escasos de la sociedad para futuras tentativas.

En el proceso, el Gerente Emprendedor crea valor para todos los vinculados a la empresa de una u otra forma. Esto sucede de forma natural cuando se pone primero el interés de largo plazo de la empresa. Pero, para que sea posible, es necesario que el Gerente Emprendedor revise sus motivaciones y aspiraciones. Como lo he planteado en otros artículos, la clave muchas veces estriba en la diferencia entre ser el “Fundador” y ser el “Gerente General”. Alguien obsesionado con ser el Gerente General se negará a dejar su cargo a favor de un candidato más capacitado, mientras que el “Fundador” quiere que el mejor gerente posible este a cargo de su empresa.

En este marco, una organización emprendedora sigue una estrategia que puede ser definida como “experimentación con disciplina”, no tiene problema en poseer los recursos directamente o subcontratarlos, dependiendo de la conveniencia, y su organización combina las ventajas de una estructura muy plana con los controles de una empresa mucho más jerárquica. Es un balance difícil de conseguir, pero que sin duda le puede ayudar a la empresa a mantener una actitud de innovación constante que le permita mantenerse a la vanguardia en el mercado.

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