Economía

El costo del Market Timing

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Por Damián Gelerstein, CEO de Abaqus.

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El inversionista promedio siempre tiene la fantasía de poder vencer al mercado, de entender hacia dónde se moverán las acciones, vendiendo antes de bajas pronunciadas y comprando antes de las alzas; en otras palabras market timing. Pero, ¿es el inversionista promedio capaz de vencer al mercado, en este caso, el IPSA? 

El caso de Estados Unidos nos muestra que esto no es tan simple como parece; el retorno anualizado del S&P 500 hasta 2016 -de los últimos 20 años- fue de 7.68%, pero el inversionista promedio que invierte en acciones, solamente alcanzó el 4.79% anual, un 2.89% menos al año, de acuerdo a un reciente estudio de la consultora Dalbar.

Durante los últimos 20 años, el IPSA ha tenido una rentabilidad anualizada de poco más de 9%. Esto se traduce en que si hubiésemos invertido un millón de pesos hace 20 años, hoy tendríamos más de seis.  Ahora, si nos hubiéramos perdido sólo los 10 mejores días del mismo periodo, nuestra inversión sería de poco más de 3 millones; es decir, solamente por perderse 10 en más de 5000 días de trading, nuestra rentabilidad se habría reducido prácticamente la mitad.  Ahora, si nos hubiésemos perdido los 30 mejores días, tendríamos poco más de un millón; vale decir, en  20 años nuestras ganancias habrían sido casi inexistentes. Este ejemplo es solamente ilustrativo, pero muestra los riesgos de estar desinvertido en un mercado donde no sabemos cuándo serán los mejores días. 

Más allá de intentar predecir cuándo el mercado bursátil esté muy caro o barato, la mejor estrategia es buy and hold. Cómo vimos en el ejemplo anterior, habríamos multiplicado nuestros ahorros por seis si hace 20 años hubiéramos comprado un fondo que replique el IPSA y nos hubiéramos sentado a esperar. Básicamente, es imposible vencer al mercado haciendo market timing. Por lo mismo, en vez de preocuparnos tanto por el día a día deberíamos focalizarnos en tres variables en las inversiones que hacen una gran diferencia en el resultado: maximizar la diversificación del portafolio de inversión, minimizar los costos de administración y optimizar el pago de impuestos. El resto, dejémoselo al tiempo. 

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