Se busca ejecutivo multicultural

Adaptabilidad y mente abierta son dos cualidades imprescindibles en un ejecutivo multicultural. Sepa cómo es el ideal del ejecutivo global y qué hacen las escuelas de negocios para educar los profesionales que necesita cada vez más el mundo corporativo.

Autor: Jennifer P.Roig

19/09/2013
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Al observar las multinacionales más grandes del mundo -Fortune 500- durante los últimos años, se notan fundamentalmente dos tendencias. Primero, el número total de compañías estadounidenses en la lista ha disminuido. Entre 2005 y 2012 se redujeron de 176 a 132. Con esto, la presencia de firmas de economías emergentes aumentó. Sólo de América Latina, en 2013 Brasil incluyó 8 compañías, México 3, y Venezuela y Colombia se insertaron con 1. En cuanto a la zona BRIC, China secundó a EE.UU. con 89 compañías, India colocó 8 y Rusia 7. 

Una conclusión se impone: dentro del universo corporativo, globalización y diversidad se convierten en palabras de orden. Para las firmas, esto implica que necesitan buscar más a managers capaces de fluir entre geografías y culturas, sea para dirigir operaciones en terceros países o regionales, como para coordinar equipos multinacionales virtuales. Para los managers resulta cada vez más claro que, si desean ampliar sus perspectivas laborales, deben elevar su perfil y desempeñarse como verdaderos líderes globales, como ejecutivos multiculturales.

El desafío del cambio

De nacionalidad estadounidense, Greg Cooper trabajó en España, Holanda, Francia y Qatar, antes de trabajar con el equipo de educación ejecutiva en la Tuck School of Business de Dartmouth. Desde su perspectiva, Cooper advierte que “las barreras del lenguaje, los distintos estilos de liderazgo de culturas diversas, las formas de concebir la etiqueta en las negociaciones, casi todo lo relacionado con el modo de comportarse y pensar de la gente puede influir en los negocios y se convierte en un reto para el ejecutivo extranjero”. 

Por eso Denis Leclerc, profesor de Comunicación Intercultural y Negociación Global en la Thunderbird School of Global Management, señala que la decisión o no de aceptar una responsabilidad o buscar trabajo en otro país debe estar precedida por un examen individual profundo. Leclerc indica que la flexibilidad y capacidad de adaptación son dos habilidades cruciales para quienes desean insertarse con éxito, “la mayoría de los ejecutivos pueden prepararse para los cambios visibles, como comida, comportamientos e idioma, pero lo más complejo es intangible, la manera de pensar, los valores, la forma de procesar la información que varía según los entornos culturales. La habilidad más preciada y compleja para desarrollar es la de comunicar un mensaje de acuerdo a distintos patrones. La idea es no cambiar lo que se comunica, sino cómo se comunica, lo cual es mucho más difícil para el ejecutivo cuando lidia con un grupo multicultural”. 

Específicamente en referencia al ejecutivo estadounidense, el profesor de Liderazgo y Comportamiento Organizacional de la Darden School of Business Martin N. Davidson dice que estos enfrentan “dos desafíos esenciales cuando asumen responsabilidades en América Latina, primero deben incorporar las habilidades que necesita cualquier líder global, pero también deben desprenderse del sentido de superioridad y la arrogancia, consciente o inconsciente, que a muchos se les inculca desde pequeños, al estar expuestos con tanta frecuencia al mensaje ‘EE.UU. es el mejor país del mundo’”.  

Imagen: www.sxc.hu, Svilen Milev.

Entre las habilidades que deben caracterizar a un líder multicultural, Davidson incluye “cultivar un enfoque global, o sea, una manera de pensar que implique curiosidad, apertura a aprender cosas nuevas, y apertura al análisis de puntos de vista opuestos, también aprender elementos del nuevo contexto tales como la historia y gustos culturales, tener la disposición de sumergirse en el estilo de vida local y vivir la experiencia, y aprender además lo básico de la conducción de los negocios de la compañía y de la industria para la cual se va a trabajar”.  

No por gusto Guillermo Jasson, miembro del Board Latinoamericano de Tuck y Manager Asociado en Cross Fields Capital, afirma que en los entornos de compañías internacionales, “quienes hacen la diferencia son los que construyen lazos de confianza con las autoridades locales, los que crean relaciones sólidas con actores de la comunidad. Para eso, es vital poder comprender tanto los mercados como a las personas. Sólo así es posible evaluar con precisión las oportunidades y necesidades, la velocidad con que se puede innovar o si el mercado está listo para asumir un cambio. Además de contar con la sensibilidad cultural y la capacidad de observación, el ejecutivo debe estudiar y entender los sistemas regulatorios, judiciales y las estructuras de gobierno. Únicamente así se puede operar localmente mientras se mantiene una marca global”.

El rol de las escuelas

En su rol como decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Miami, Eugene W. Anderson escuchó repetidas veces a inversionistas, emprendedores y managers contar cómo la mayor dificultad que enfrentaron mientras conducían negocios en América Latina fue lidiar con las diferencias culturales que definen las relaciones humanas, y las diferencias en los marcos legales, gubernamentales, y organizativos en general. “Las diferencias no sólo son percibidas entre el sistema estadounidense y el latinoamericano, sino entre los mismos países latinos, eso inspiró la creación del nuevo programa, el Miami Executive MBA for the Americas, que se propone ofrecer a los ejecutivos un conocimiento más preciso de las diferencias entre los distintos contextos y las herramientas para desempeñarse con éxito”, explica Anderson. 

Lo mismo que percibe Anderson, ha sido comprendido por la gran mayoría de las escuelas de negocio internacionales. Estas llevan tiempo generando estrategias que han resultado en la creación de programas para aumentar la calidad de la educación ofertada y satisfacer las demandas corporativas. Las opciones pueden encontrarse lo mismo en cursos más cortos de Educación Ejecutiva como también en los contenidos de los programas de postgrado, tanto MBA como algunas maestrías especializadas.

En cuanto a la educación ejecutiva, Elena Escagedo, miembro de Unicon y directora de programas abiertos en la española IE Business School, comenta que facilitan el desarrollo de habilidades de una forma mucho más sólida y rápida, “en un programa para directivos de cuatro o cinco días se pueden afianzar conceptos clave que de otra manera tomaría mucho más tiempo. Estos programas tienen carácter internacional y presentan todavía otra ventaja, los directivos no sólo aprenden de los profesores sino de los participantes, quienes vienen de contextos culturales diferentes, con lo cual la experiencia multicultural se potencia y el aprendizaje es mayor.”

En el caso de IE, son varios los programas de educación ejecutiva que tocan directa o tangencialmente este objetivo. Escagedo cita enfoques que van desde la gestión de equipos multiculturales hasta la negociación multicultural, pasando por la adquisición de empresas en otros países, además de programas tan específicos como los dedicados al mercado de China, de India y el de Finanzas Islámicas. 

Varias escuelas han equipado sus programas MBA con contenidos enfocados a preparar a los estudiantes en este sentido. Pero los organizadores procuran ir más allá de lo académico y generar un ambiente de por sí internacional. Por ejemplo, en el caso de Darden, el trabajo para formar talento globalmente competitivo se guía por tres principios básicos. Según explica Davidson, “lo primero tiene que ver con la admisión, se aceptan candidatos con experiencias laborales y personales en contextos diversos, lo segundo es organizar un currículo académico en base a casos de estudio que exijan de los estudiantes aprender sobre las habilidades necesarias para operar en un mercado global. Por último, les brindamos la oportunidad de que vayan a estudiar a otros países en programas de intercambio”.   

La estrategia de Tuck coincide con la de Darden en que ambas incluyen un alto porcentaje de estudiantes internacionales, según describe Cooper. Viajes al exterior, programas de intercambio, visitas de profesores y conferencistas extranjeros, además de fomentar el intercambio con ejecutivos de varias culturas y nacionalidades son iniciativas que ayudan a fomentar una perspectiva global en el estudiante.

El dilema latinoamericano

En América Latina, la preparación que ofrecen las escuelas que integran la élite de la educación de negocios muestra la misma calidad que en el resto de las mejores escuelas globales, dice John Fernandes, CEO de la AACSB, acreditadora internacional de programas y escuelas. Son instituciones que mantienen lazos de colaboración con escuelas extranjeras, y que ofrecen un claustro académico de primera línea y por lo general internacional, lo mismo que el estudiantado. Sin embargo, la naturaleza de la educación que se ofrece en la gran mayoría de las aproximadamente 2300 escuelas que existen en el área dificulta la preparación de un manager global. 

Según Fernandes, algo que caracteriza a los programas de educación de negocios en América Latina es sus estrechos nexos con el sector privado y las industrias. Algunas escuelas han sido incluso fundadas por compañías y en buena parte de los casos los profesores ocupan puestos a mitad de tiempo en las escuelas mientras mantienen sus trabajos en las corporaciones. A esto se suma que la mayoría de los estudiantes de postgrado también cursan sus programas en la modalidad part time, compartiendo la experiencia educativa con otros colegas locales. En medio de tal entorno, una experiencia multicultural es mucho más difícil de concretar. 

Esto causa otros problemas, o retos, porque la calidad de la educación es dispar entre las escuelas que conforman la élite y las otras, que son la inmensa mayoría. Estamos hablando de que en Latinoamérica sólo tenemos 16 escuelas acreditadas por AACSB, más alrededor de otras diez que están atravesando el proceso. Eso es un riesgo para América Latina, pero no sólo para la región. Existen unas 16 mil escuelas de negocio en todo el mundo, 2300 están en América Latina y el Caribe. No es un número despreciable, es más que las escuelas que hay en Canadá y en EE.UU. juntas. Hay una gran cantidad de profesionales que se están graduando de programas que no comparten los mismos estándares de las principales escuelas. Profesionales que luego enfrentan dificultades para emplearse en multinacionales globales, adaptadas a una calidad de management mucho más sofisticada”, concluye Fernandes.

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Comentarios

Anónimo
26 September, 2013 - 15:30

Creo que este un desafío especialmente relevante para las empresas medianas que se comienzan a expandir en la región y el extranjero. Son personas muchas veces que con algo de experiencia y buen asesoramiento, y otras veces talentosos empresarios, han logrado éxito, pero que en este aspecto (sobre manejarse globalmente) no siempre está bien desarrollado. ¡Lo considero muy útil!

Sabrina Muñoz
26 September, 2013 - 15:26

Considero sumamente interesante este tema y también útil. Pero no sé si el problema será esto del tiempo, qué más o menos profesores trabajen full time. A mi modo de ver es crucial que el futuro manager o manager tenga experiencia regional o internacional, y me imagino que quienes esperan posicionarse tienen al menos alguna noción al respecto.

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