Los fracasos clave de ocho emprendedores que hoy tienen éxito

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Mientras algunos ya tienen sus emprendimientos andando, otros recién están comenzado. Sin embargo, algo los une. Ya sea por un motivo u otro se han enfrentado a errores que los han hecho reflexionar sobre sus proyectos. A continuación, qué aprendieron de sus fracasos.

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El fracaso siempre ha sido un tema. Es definido como no tener éxito o no llegar a buen fin. Y en América Latina, se suele castigar el fracaso. Quizá por lo mismo, el emprendimiento como meta de vida ha comenzado lentamente a tomarse escuelas, universidades y b-schools, que al ver este boom por crear una empresa propia, entienden que deben entregar las herramientras a sus estudiantes.

En 2012, se creó en México el movimiento Fuckup Nights, que organiza encuentros donde se dan a conocer los fracasos más significativos de emprendedores, y que se empezó a replicar en varios otros países. Tanto fue el éxito de los encuentros, que en 2014 lanzaron el Libro del Fracaso, donde se comparten reflexiones y un manifiesto con 24 puntos, donde llaman a equivocarse, pararse y contarlo. La inciativa busca empoder a los emprendedores, bajo la lógica que en general las personas temen equivocarse y defraudar a los demás, paralizándose ante un nuevo proyecto. 

Algunos de los puntos del Manifiesto dicen:

Pierde un concurso. Aprende cosas nuevas. Saca una mala calificación. Haz algo que te asuste una vez al día. Que te despidan. Ríete de tus fracasos y compártelos con el mundo. 

En busca de encontrar nuestras propias reflexiones, AméricaEconomía acudió a ocho entendidos y emprendedores para saber gracias a qué errores pueden decir que tienen el éxito de hoy.

1. Carlos Cuevas, CEO y Fundador de Sinbad Travel

El fracaso es una condición natural de la creación de una empresa. Y no acaba jamás. Existen fracasos que iluminan caminos y otros que son invalidaciones insignificantes. Como seguidores del Lean Startup, creemos en la validación constante entre hipótesis, errores, aprendizaje y validación. Y eso sigue.

Ere los más significativos que tuvimos en Sinbad es no haber creado rápidamente demanda durante todo el año para los viajes. No supimos generar un modelo de demanda horizontal, lo que produjo tener tres meses con números azules y lo demás fue sufrimiento: despedir gente, perder el foco, entre otros.

Como fanático del escritor Samuel Beckett, adhiero a su pensamiento:"Prueba otra vez, Fracasa otra vez, fracasa mejor".

2. Ari Dukes, CEO y Fundador de Finciero

Un emprendedor generalmente considera como un fracaso una inversión en dinero y en tiempo que luego no se paga o no genera capital. Eso me pasó cuando escribí y produje un show de TV llamado Campus. Invertí mucho y le dediqué dos años. Finalmente, el proyecto no salió a la luz. Sin embargo, los aprendizajes que tuve fueron muy valiosos. Yo lo veo como un éxito disfrazado de fracaso.

3. Felipe Ventura, CEO y fundador de Eggless, la primera mayonesa sin huevo de Latam

No se si llamarlo fracaso, pero sí sé que fueron errores grandes. Errores en los que caí no una, si no dos veces y fue el hecho de haber elegido mal. De estos aprendí que siempre en la vida hay mas opciones que las que crees tener. Y cuando se abre una puerta, no siempre es bueno tomar ese camino. Si fuiste capaz de abrir esta puerta, eres capaz de abrir muchas otras. Hay que analizar bien las distintas opciones. Al emprendedor chileno creo que no le gusta mucho analizar, sino más que nada ir hacia adelante. Muchos caen en errores por esto.

Yo personalmente soy un poco ansioso y me gusta solucionar los problemas lo antes posible. La vida me ha enseñado que la mayoría de las veces, la mejor solución viene con el tiempo, donde la calma juega un papel fundamental. Hay que saber ver las cosas de una manera más macro y ver que por muy grandes que sean los problemas a los que te ves enfrentado, si te alejas lo suficiente, verás que el problema no es más que un punto entre muchos otros. Por muy grave que sea el problema, hay que saber entender que si emprender fuese fácil todos lo harían, y que para alcanzar el éxito desgraciadamente (o afortunadamente) no existe un ascensor, sólo las escaleras, por lo que si no eres lo suficientemente fuerte o si no tienes un gran coraje, mejor ni empezar con esa idea que tienes.

4. Macarena Pola, cofundadora Suli labs y facilitadora de experiencias

No creo en las fórmulas, en esa idea estructurante de que los fracasos llevan al éxito o que algo determina el éxito.

Cada día estoy más convencida de que el éxito como un estado final completo y absoluto no existe. Es más bien un estado que se logra en la medida que uno está haciendo lo que le gusta, de forma entregada y tranquila. Parte de eso es equivocarse o que las cosas no resulten. Por lo tanto, no existe algo antes que lo otro, sino que un estado constante donde se está fracasando y logrando. Así se va tejiendo lo que uno hace. Más importante que pensar en los fracasos es hacer (o emprender) sin dejarse llevar por las ideas o las fórmulas, experimentando constantemente y dejándose llevar por la experiencia, donde lograremos cosas y fracasaremos en otras.

Hay que salir pimero de la idea de éxito, para dejar fluir las cosas como son. Sin ideales conceptuales o estados perfectos.

5. Ignacio Pérez, fundador de City Trekking Guide

Mis primeros fracasos vienen dados siempre por la inexperiencia, la que por cierto, sólo se puede superar atreviéndose a hacer lo que piensas que es correcto. Cualquier emprendedor sabe que dar el primer paso es difícil, pero los primeros meses o años lo serán aún más. En mi caso, junto a dos amigos comenzamos a desarrollar nuestro proyecto hace ya casi tres años y aseguro que este ha ido cambiando en el tiempo gracias a los nuevos conocimientos que hemos adquirido, al incontrolable entorno al cual nos hemos tenido que adaptar y a las nuevas oportunidades que se nos han presentado.

En fin, entre pequeños y grandes fracasos, destaco cuatro que nos ayudaron a lograr éxito:

1. Fracasamos al realizar la primera página web: Crearla implica un trabajo duro, elegir el contenido, decidir cómo quieres que sea: orientada hacia las ventas u informativa, etc. Al comienzo era poco profesional, no adaptada a celulares y no cumplió todos los objetivos. Aprendimos y hoy tenemos una que cumple con nuestros objetivos a corto plazo siendo simple, limpia e informativa.

2. Fracasamos al intentar vender: Este es un desafío constante, buscar nuevos canales de comercialización para tus servicios o productos. Aún seguimos aprendiendo e intentando encontrar nuevos métodos para superar el desafío de llegar a nuestro mercado meta de manera clara, eficaz y eficiente.

3. Fracasamos al ser descoordinados al momento de la prestación de los servicios: Muchas veces tuvimos problemas con los horarios, reservas de actividades, requerimientos de los turistas, etc. Finalmente uno aprende y soluciona el problema para futuras ocasiones.

4. Fracasamos por la descoordinación de relaciones comerciales con nuestros partners y el trabajo de equipo del propio team: Sucede que cuando uno es emprendedor busca realizar alianzas para aprender y potenciarse de diferentes maneras. Sucede también, que a veces pueden existir algunas descoordinaciones al momento de realizar actividades o iniciativas juntas. Estas pueden ser desacuerdos en cuanto a precios, métodos de promoción u otros. Lo importante es tener una disposición positiva para querer escuchar, entender y luego proponer ideas que generen el mejor rédito para ambas partes. Pensar en ganar/ganar.

Creo que para superar los fracasos de una manera correcta, primero se debe tener una actitud positiva frente a estos y luego se debe tener claro el foco y las metas, sentir pasión por lo que se hace, saber cómo esta idea va a impactar en los sueños de los demás y en los propios. Finalmente y más importante, se debe disfrutar el camino ya que nunca se sabe lo que sucederá, nada está escrito y todo se puede lograr trabajando duro. ¡Enjoy the game!

6. Rodrigo Figueroa, creador de Terra Extremus Hostel

Desde una perspectiva rigurosa, mi mayor fracaso fue verme obligado a vender o quebrar un proyecto de emprendimiento que empecé cuando tenía 28 años. Pasé por muchos momentos difíciles, entre ellos el terremoto del 2010, que fue brutal para el turismo en la capital, y sin embargo sobrevivimos a todos ellos. Pero si miro hacia atrás, la experiencia misma del fracaso es liberadora: es por definición una salida de la zona de confort como ninguna otra, un momento de crecimiento, evaluación personal sin anestesia, autodescubrimiento, aciertos y errores. Es un proceso de madurez personal, no sólo profesional.

Entiendo que hay muchos casos de gente que lo logra al primer intento, pero me cuesta creer que pueda ser la regla. Por el contrario, para hacer de tu proyecto algo exitoso se requiere un tiempo, paciencia, una mirada que sólo la experiencia y el rigor pueden dar: eso no está en los libros. Si me preguntan cuál fracaso en particular, no podría responderlo: he aprendido cosas importantes de cada una de las metidas de pata que he tenido en mi vida. Sería una injusticia elegir sólo una. 

7. Paul Beelen, gerente de Marketing de N Libros 

Beelen enumera cinco aprendizajes de proyectoss propios.

1. No es bueno depender de una masa de usuarios para que empieza a funcionar tu producto. Tener muchos usuarios/clientes siempre es bueno, pero hay dos tipos de ideas: aquellas que sólo funcionan si participan todos (o muchos) y aquellas que agregan valor también a unos pocos (primeros) usuarios. Las ideas que dependen de que “todos” participen suenan bien como idea, pero para que funcionen se necesita mucha suerte o mucha publicidad, o en el peor caso, ambas.

2. Nunca subcontratar el desarrollo. Creo que para llevar a cabo un proyecto de innovación tecnológica, se requiere de 3 tipos de profesionales: 1) desarrollo, 2) comercial y 3) marketing. De estos 3 tipos, se requieren al menos 2 en el equipo fundador. Yo pertenezco al grupo 3, y de partir un nuevo proyecto, sería con un desarrollador como socio. Subcontratar el desarrollo es -a mi juicio- siempre una mala idea. El “taxímetro” que empieza a correr para cada mejora o cambio que quieras hacer, termina matando al proyecto o en el mejor caso, lo vuelve muy caro y muy poco ágil.

3. Trabajar todo desde un caso de negocios y/o marketing. Desde el día uno el objetivo debe ser “ganar plata”. En vez de “crear algo choro y ver qué pasa”, todo debe estar pensado teniendo en cuenta la comercialización: ¿cuánto me cuesta sumar a un cliente? ¿Cuánto me deja ese cliente ? ¿Cuáles son mis costos? No basta con que un proyecto resuelva un problema; tiene que ser un problema para el cuál la gente está dispuesto a pagar por resolverlo.

4. Aceptar una inversion sólo para crecer. La entrada de un inversionista cuando aún no está validado el producto (y su modelo de negocios) es una mala idea. Nunca más aceptaría una inversión para alargar la pista de despegue. Sólo lo haría para llevar algo que está volando a 10 metros de altura, hacia los 100 metros. La segunda ronda es para llevarlo a los 1.000. Asimismo, si fuera inversionista, no invertiría en un proyecto que no esté volando aún. Si necesitas plata para demostrar que tu idea funciona, probablemente no funciona. Si necesitas plata para pagar a tu desarrollador, probablemente hay otra desarrollador resolviendo el mismo problema que tu, pero gastando menos y programando mejor.

5. La idea representa solamente al 5% del éxito. Una vez teniendo una idea, para llevarlo a cabo como emprendimiento uno toma decisiones grandes y chicas. Decisiones grandes pueden haber 1 o 2 al mes, pero decisiones chicas hay 50 al día. El éxito del proyecto depende más bien de todas esas decisiones chicas. Las decisiones grandes muchas veces son más fáciles de tomar. Es como un partido de fútbol: muchos podemos lograr que una pelota larga llegue mas o menos al área, pero el partido se define en el área chica. En general se valora primero la idea, luego la estrategia y después la implementación, pero esto en realidad debería ser al revés.

8. Tae Sandoval, fundadora de Milodón Software, aplicaciones a medida, tanto para web, como móviles

Este es mi primer emprendimiento por lo que de momento no considero que haya fracasado. Eso sí, trabajé unos cuatro años en una start-up que desarrollo un video juego y dos aplicaciones, todos móviles. Los tres fueron sólo pérdida de dinero. El haber estado en ese equipo y ver cómo se hicieron las cosas me llevó a tomar la decisión de intentarlo por mi cuenta en lugar de salir a buscar trabajo: Me quedé con la sensación de haber aprendido un montón de todos los errores cometidos en esos tres proyectos, de cómo no hacer las cosas. En la empresa que estamos formando con mi socio (también de desarrollo de software) nos propusimos no cometer los mismos errores y parece estar dando resultado, pero creo que aún es muy pronto para asegurarlo.

 

Foto portada: Pixabay

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