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Las siete leyes que toda empresa debe saber del mundo digital

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Muchas empresas pensaron que tenían un producto que las hacía grandiosas, pero la revolución digital cambió el status quo en casi todas las industrias.

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Eleconomista.com.mx. De nada sirven cuatro ases frentea un revolver cargado. La máxima del viejo Oeste es válida para cualquier empresas en la era de la digitalización. Con más de 2,000 millones de personasalrededor del mundo conectados, ésta exige a las organizaciones dominar cuatro capacidades: velocidad, dirección, aceleración y disciplina, a partir de las siete leyes que la rigen.

Ajaz Ahmed, director general de AKQA, una prestigiosa consultoría en temas de innovación; y Stefan Olander, vicepresidente de Nike Digital Sport, unen su experiencia en “Velocidad”, un libro en el que reflexionan sobre lo que se debe hacer para crear productos que generen una verdadera conexión con los clientes. Para ello, los autores invitan al lector a observar las siete leyes del entorno digital:

1. Vale más un revolver que cuatro ases. Muchas empresas pensaron que tenían un producto que las hacía grandiosas, pero la revolución digital cambió el status quo en casi todas las industrias, y aquellas que no actuaron con velocidad son un referente de lo que no se debe hacer.

La era digital trajo consigo la transparencia, las empresas ya no pueden esconderse detrás de la publicidad, ni pueden cruzarse de brazos incluso cuando creen que van delante de la competencia; se deben obsesionar con los detalles, porque el menor de estos puede hacer la diferencia.

2. Es más fácil hacerlo que decirlo. La segunda ley podría llamarse “el mundo en beta”, porque los productos deben estar en constante estado de perfeccionamiento. Para tener una experiencia más enriquecedora hay que involucrar al cliente en este proceso, para ello debes conocerlo. Es más, tú mismo deberías ser el superusuario de tu producto.

3. Perfecciona tu intuición con las ideas de los demás, aun si el feedback es negativo: Segway pensó que su vehículo giroscópico de dos ruedas para peatones sería un éxito, pero fracaso. Steve Jobs comentó que “su forma no era innovadora, no era elegante, ni tenía cualidades antropomórficas”. Jeff Bezos también hizo señalamientos de diseño. Segway pudo aprovechar la retroalimentación y el mundo beta en perpetuo movimiento, pero no lo hizo.

4. La mejor publicidad, no es publicidad. En lugar de interrumpir a la gente con publicidad invasiva, establece con ella conexiones relevantes y con sentido. Haz que el usuario desee tus productos, no tus promociones. Esto llevaa revisar el papel de la publicidad, la realidad de hoy es servir, no persuadir.

Las marcas que tienen valores genuinos los utilizan para sumergirse en nuevos entornos porque, como recuerdan los autores, los consumidores no sólo compran los productos por el servicio que prestan, sino por los valores que encarnan.

5. Lo conveniente es enemigo de lo correcto. La decisión más provechosa no siempre es la más adecuada. Incluso, la conveniencia tiene desventajas, una de ellas es su falsedad: Para ampliar su línea de radiocasetes, Sony preguntó a un grupo de adolescentes si preferían el negro clásico u otros colores. Los jóvenes contestaron que sería estupendo el de colores, pero cuando les ofrecieron uno de obsequio, eligieron el aparato negro. Conclusión: presta atención a lo que la gente hace, no a lo que dice.

6. Respeta la naturaleza humana. Muchas veces las empresas olvidan que lo digital es el medio, no el fin. El que sea nuevo y diferente no significa que sea mejor, más aún, lo importante no es el contenido, sino las emociones que despierta el producto. Enfócate a mejorar la experiencia en función de las personas, no de la tecnología.

7. Ni la mejor broma sobrevive a un consejo de seis personas. Es decir, promueve la toma de decisiones basado en la velocidad, desconfía del pensamiento en grupo, porque a veces ni la mejor idea supera la barrera de un comité. El jefe debe tener capacidad para tomar decisiones, pero esto es gradual y a partir de que va tomando experiencia y confianza.

En Las grandes empresas que sobresalen, Jim Collins señala que las decisiones más inteligentes no se adoptan por consenso, el jefe debe tomar la medida más adecuada, no la más popular. La intuición es un componente que debe estar presente en la toma de decisiones, incluso si demanda ignorar cierta información y datos que están sobre la mesa.

Ten un propósito mayor que tú mismo. Los líderes creativos nunca pierden su capacidad de soñar. Más que una ambición personal, tiene una visión basada en la energía y compromiso con la excelencia. Estos hombres viven obsesionados con las reacciones de la gente ante distintos productos y servicios, así como en la facilidad en los procesos. En resumen, se trata de obsesionarse con las necesidades reales de la gente.

Imágenes | Pixabay

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