Gestión de Carrera

Equipos de admisión: ¿quiénes deciden tras bambalinas?

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En muchas escuelas está a punto de terminar la temporada de postulaciones a programas y becas. Cuando los plazos cierren, será cuando un equipo de profesionales comenzará el proceso de elección… Estos son los responsables de admisión en las escuelas.

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Quizás ahora mismo varios potenciales estudiantes ultimen los detalles de su candidatura. Cualquier candidato a estudios de postgrado, sea MBA, maestría o doctorado, intuye que su postulación será examinada por individuos que determinarán su suerte y muchas veces tendrán una influencia enorme en sus carreras. Sin embargo, muchas veces los rostros de estas personas les resultan anónimos, y cuando llega el día de conocer el veredicto, si uno recibe un aviso de felicitación tal vez llegue a conocer o no a su jurado, pero si la nota es de “buena suerte en la siguiente ocasión”, probablemente nunca sabrá. Por eso, AméricaEconomía indagó sobre quiénes componen estos departamentos y cuáles son sus tareas.

Cada escuela sigue su propia filosofía a la hora de conformar estos equipos o departamentos. En algunas como la francesa Emlyon Business School, los miembros representan varias nacionalidades, lo cual les permite comprender la diversidad de culturas y trayectorias educativas de los postulantes. Mientras, en IESE Business School son todos egresados del MBA impartido en casa, para garantizar así que todos conozcan al dedillo el programa que ofrecen, y entiendan el tipo de personalidad y características preferibles en los estudiantes.

Aunque algunas escuelas mantienen separación entre sus departamentos de márketing y los de admisión, la tendencia en las globales es a reunir estos roles, apoyándose en un tipo de profesional que debe no sólo saber valorar las habilidades, experiencia y potencial de un candidato, sino esforzarse por dar a conocer lo más posible las ofertas de la escuela a fin de atraer los postulantes más talentosos.

Olivier Bouclier, director ejecutivo de los programas de postgrado de administración y negocios en la Universidad de Miami, resume las actividades centrales de su equipo como las siguientes: “construir la relación con los postulantes, implementar estrategias de reclutamiento de candidatos, desarrollar actividades que lleven a aumentar el número y la cantidad de candidatos entre los cuales elegir, supervisar el análisis estadístico que relaciona el número de postulaciones con las admisiones, y por supuesto coordinar el proceso de evaluación de los aspirantes”.

Por lo mismo, a la hora de conformar estos equipos, se busca un tipo de profesional que exhiba características tales como “excelentes habilidades comunicativas, buen juicio, creatividad, y especialmente pasión por representar nuestro programa mientras se ayuda a los aspirantes a alcanzar sus objetivos”, dice Alex Lawrence, decano asistente del departamento de admisiones y ayudas financieras para el MBA de UCLA Anderson School of Management.

Acercar todo lo posible los candidatos y el personal de admisión es un objetivo en la mayor parte de las escuelas. Lawrence indica que con la intención de “atraer, evaluar y enrolar a candidatos a MBA de todo el mundo, se usan alternativas digitales como el email, chat, y webinars, tanto como vías tradicionales como eventos en el campus o visitas y ferias internacionales”.

Para asegurarse de que los más talentosos estudiantes sean parte de sus programas, las escuelas se empeñan en llegar a la mayor cantidad posible de interesados, lo cual les genera grandes volúmenes de peticiones de información, y posteriores postulaciones, que deben atender. Patrice Houdayer, vicepresidente de admisiones MBA en EMILYON Business School, señala que su centro “recibe anualmente alrededor de diez mil peticiones de información”.

El desafío está en que esto lo realizan equipos que promedian unos diez integrantes, quienes deben atender la demanda informativa de miles de candidatos, y garantizar la selección de los mejores entre ellos. Si a esto se agrega que los equipos atienden a interesados en varios programas, el trabajo es enorme. En esto, la tecnología ha venido a jugar un rol trascendental. Houdayer indica que ellos “usan las alternativas que brinda la tecnología para mejorar la relación interpersonal que se tiene con los candidatos. Somos capaces de profundizar la interacción, llegando en ocasiones a conocerlos cara a cara vía teleconferencias”.

El empleo de la tecnología facilita no sólo valorar las características de los aspirantes sino la precisión del feedback del equipo. Como explica Houdayer, “un estudiante interesado en un programa de finanzas no va a querer recibir información sobre márketing”.

En general, estos profesionales comparten la conciencia de que sus decisiones son claves y con consecuencias a nivel individual y grupal. David Simpson, director de Admisiones para los programas de MBA y Máster en Finanzas de la London Business School, reflexiona que parte del trabajo es “saber balancear las limitaciones provocadas por lidiar con las necesidades de información y el volumen de postulaciones tan grande de candidatos, con la necesidad de ser agudo, preciso, justo y serio en todos los casos evaluados. Este es un proceso en el cual intervienen representantes de los departamentos de carreras, profesores, etc. Para programas como el MBA o la maestría en Finanzas, incluso, se divide el proceso en dos partes, el de revisión de las candidaturas, y el posterior a las entrevistas que realiza un comité”.

En cuanto a los estándares de admisión, nuevamente las escuelas vuelven a variar sus estilos. En la LBS Simpson informa que “es determinado por el decano”, parecido a como ocurre en la Universidad de Miami donde “los requisitos de admisión son decididos por el decano y el vicedecano de la escuela, tomando en consideración las estrategias a largo plazo de la escuela y la universidad”, señala Bouclier. En Francia, según Houdayer, es un proceso en el cual intervienen “varios actores que incluye no sólo a profesores y directivos de la escuela, sino a representantes del gobierno”. 

Mientras, en la española IE Business School “se marcan líneas globales sobre las cuales trabajarán los departamentos de admisión, y a partir de las cuales se definirá una estrategia concreta para cada programa. Siempre el espíritu que marca la escuela está presente en el proceso que se establece”, comenta Ana García Polo, directora de Admisiones de IE.

Todos coinciden en que la tarea fundamental de estos equipos, o departamentos, es la elección de los estudiantes que formarán los grupos de clase. Y no es simple. Con el cambio del paradigma educativo, que pasó de un profesor que solamente dicta lección en el aula a un tipo de enseñanza participativa donde cada uno puede ser fuente de conocimiento, saber identificar a los mejores candidatos ha ganado una gran importancia, y por lo mismo se vuelve más complejo.

Hoy día un profesional de admisión debe mirar no sólo las excelentes calificaciones previas de un candidato o su práctica en el trabajo, sino asegurarse de formar un grupo diverso en cuanto a culturas, género, etnias, nacionalidades y experiencias educativas y laborales. “Además, debe sentirse altamente motivado para participar en el programa y compartir sus experiencias con el resto de la clase”, dice García Polo.

Pero no se trata sólo de la calidad del aprendizaje, y de asegurarse que el estudiante aproveche la mejor experiencia educativa posible. En varias de las escuelas globales se hace un esfuerzo extra para llegar a conocer lo más posible el carácter de los candidatos, con la conciencia de que el prestigio de la escuela pasa también por el éxito de sus egresados.

Por ejemplo, en la española IESE se realiza desde hace algunos años un proceso de evaluación (assessment ) que busca conocer cómo se comportan los candidatos finales en un espacio más privado. Itziar de Ros, directora de Admisiones, comenta que “fue una idea del mismo equipo de admisión llevar a cabo esta actividad, aunque puede encarecer el proceso. Juntamos a los candidatos durante una jornada entera en la cual participan de diferentes dinámicas, individuales y grupales. Así les conocemos más allá de lo que dicen sus currículos, sino que les vemos en un ámbito más personal, y cómo se desenvuelven por ejemplo entre personas de distintas nacionalidades”.

Crece el interés por atraer latinoamericanos

Progresivamente el interés por estudiantes de países de América Latina ha ido creciendo. Sea porque buscan una diversidad integradora entre sus estudiantes, o porque reconocen el potencial económico de la región latinoamericana, las escuelas intentan potenciar el conocimiento de nuestras diversas culturas entre sus equipos de admisión. “Reconocemos las diferencias culturales, la influencia de otras normas sociales, y la importancia de conocer sobre las industrias locales o condiciones económicas de un área. Creemos que es importante entrenar a nuestro personal en ese sentido, para ayudarles a reconocer a los mejores candidatos”, indica Simpson.

Como es de esperar, las españolas vienen realizando este trabajo desde hace mayor tiempo, con resultados relevantes. En el caso de IE, García Polo comenta que “nos gusta vernos como puente entre Europa y América Latina. En ese sentido, contamos con diferentes oficinas en países como Colombia, Perú, México, Argentina, y Ecuador entre otras. También IESE ha desarrollado una labor consistente dirigida al mismo propósito, en tanto la “B-School ha ayudado a formar en la región escuelas que se rigen por nuestra misma filosofía, tales como Ipade en México o IAE Austral en Argentina”, dice de Ros.

Pero no sólo en España, que comparte tradiciones e idioma con la mayoría de los países en América Latina, se interesan por establecer lazos con el continente y atraer a sus talentos. Cada vez más acciones se llevan a cabo para llamar la atención de estudiantes latinoamericanos por parte de escuelas estadounidenses y de otros países europeos. Houdayer afirma que a partir de que “tenemos varios programas totalmente impartidos en inglés, queremos aprovechar para atraer también a estudiantes de América Latina, así que tratamos de conectar con ellos. De hecho, este año realizamos un tour por países de la región que comenzó este octubre en Argentina”.

Por otra parte, en EE.UU., también es de esperar una sensibilidad desarrollada hacia la región, sobre todo en ciudades con alta presencia latina como lo son Miami y los Ángeles. Incluir profesionales bilingües en los departamentos y ofrecer capacitación sobre las características culturales, económicas y políticas de los países son algunas de las acciones desarrolladas en la Universidad de Miami y en UCLA Anderson, para aumentar cada vez más la posibilidad de reconocer a los mejores candidatos.

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