Emprendimiento
0
portada_201510311914.jpg

El arte de cortejar a los inversionistas ángeles según Guy Kawasaki

Un beneficio secundario que muchos business angels buscan es revivir su juventud o su pasado emprendedor.

Por

Guy Kawasaki es considerado uno de los grandes expertos en materia de marketing y nuevas tecnologías. Su expertise lo ha llevado a ser un gran referente para emprendedores e innovadores a nivel mundial, y “El arte de empezar 2.0” lo ratifica totalmente.

En más de 380 páginas, el también miembro ejecutivo de la Haas School of Business de la Universidad de California Berkeley, lo conduce por un camino que lo ayudará a entender cómo se debe empezar un negocio en el Siglo XXI, desde la creación del equipo, lanzamiento, búsqueda de financiación y evangelización, entre otros.

Para el mismo Kawasaki, este libro es un “volcado de memoria” donde tiende a plasmar todo lo que tiene en la cabeza y todo lo que ha aprendido a base de golpes que le han ido dejando cicatrices.

“Mi objetivo es puro y simple. Quiero que convertirte en emprendedor te resulte muy sencillo. Cuando me muera, quiero que la gente diga “Guy me ayudó a triunfar”, relata el autor en la publicación de Paidós Empresa.

En América Economía hemos querido rescatar algunos consejos que puedes encontrar en el libro, y que te ayudarán a entender el cómo cortejar a los ángeles inversores para conseguir financiación.

1. No los infravalores: A los business angels les importa menos el rendimiento de la inversión que a los inversores profesionales, pero eso no significa que se chupen el dedo. Abórdalos con el mismo nivel de profesionalidad con que abordarías a un capitalista de riesgo de primera categoría.

2. Permíteles vivirlo indirectamente: Un beneficio secundario que muchos business angels buscan es revivir su juventud o su pasado emprendedor. Por mucho que no quieran o no puedan poner en marcha otra empresa, disfrutan viendo como lo hacen los otros. Llamémosle “capital voyeur”.

3. Consigue que tu historia sea comprensible también para las parejas: El “comité de inversión” de un business angel suele estar integrado por su pareja, no por un puñado de colegas, socios o eruditos, lo que subraya la importancia de hacer su negocio comprensible en términos sencillos. Como prueba, pregúntale a tu propia pareja si invertiría en tu aventura.

4. Sé agradable: Mientras que los capitalistas de riesgo estarían dispuestos a invertir en un idiota, ya que el dinero es el dinero, ya que el dinero es el dinero, los business angel suelen enamorarse de los emprendedores con un amor paternalista. “Es agradable. Me gustaría darle un empujón para que pudiese empezar”. Muéstrate, por lo tanto, accesible, encantador y maleable.

5. Afilia a alguien que conozcan o del que hayan oído hablar: Trabajar con business angels tiene tanto que ver con socializar como con rentabilizar. Si consigues atraer un miembro al club, es probable que otros sigan su ejemplo.

El equivalente de calidad más potente que puede tener un business angel es que otro business angel haya invertido en el proyecto.

Imágenes | Unsplash

 

En profundidad

Únase a la conversación