Tecnología

Educando la generación más experta tecnológicamente

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Para el año 2022, el gobierno federal de Estados Unidos calcula que se habrán creado un millón de puestos de trabajo de alta tecnología.

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La educación en los Estados Unidos está dando un gran salto en el uso de herramientas digitales. Los profesores ya pueden llamar a expertos en ciencias por Skype durante las clases y los estudiantes pueden crear páginas en Facebook para hacer reportes sobre libros.

Pero con disparidades en financiación y asignación de recursos, la prisa para inyectar la corriente digital en las aulas está dejando a muchos atrás.

"Vi tal vez una o dos computadoras muy antiguas en las escuelas preescolares [que visité] en Atlanta”, dijo Pilar Carmina González, una investigadora con el EDC, una organización global sin fines de lucro, que trabaja para mejorar la educación a través del uso de la tecnología. González acaba de visitar escuelas en Atlanta y Florida y dice que algunas de ellas aún tienen problemas con el acceso a sus cuentas de correo electrónico.

"Si los profesores no tienen acceso al internet no pueden tener acceso a lecciones en línea de alta calidad" ella dijo.

Un paso para adelante, un paso para atrás

Para el año 2022, el gobierno federal calcula que se habrán creado un millón de puestos de trabajo de alta tecnología y sin embargo, no existirán los trabajadores suficientemente capacitados para ocuparlos. Es de resaltar que sólo una quinta parte del presupuesto anual, de $4.3 mil millones, para las áreas de STEM—ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas—se asigna a la educación en las escuelas PK-12 y técnicas.

El resultado es una infraestructura educativa que no puede satisfacer las necesidades de nuestra sociedad cada vez más tecnocéntrica.

Evan Marwell, CEO y Fundador de EducationSuperHighway, una organización sin fines de lucro, apoyada por Gates y Zuckerberg y enfocada en mejorar la conexión al Internet en todas las escuelas públicas estadounidenses, dice que la demanda de banda ancha crece entre 30 y 50% cada año, en parte, debido a que más escuelas están utilizando los recursos en línea, como el aprendizaje personalizado, teleconferencias con expertos y currículos en línea.

Sin embargo, en el año 2013, la escuela estadounidense promedio tenía aproximadamente la misma banda ancha que un hogar estadounidense, pero esta banda la compartían cientos de estudiantes.

A nivel nacional, sólo el 20 por ciento de estudiantes en los Estados Unidos tiene acceso a Internet de alta velocidad en sus salones de clase. Y sólo el 30 por ciento cumple con el estándar de velocidad de Internet básico establecido por la Asociación de Directores de Tecnología Educativa del Estado (SEDTA), de acuerdo con los datos del SchoolSpeedTest.

Según SEDTA, las escuelas necesitan 100 kilobytes por estudiante. Para el 2017 se espera que eso aumente a un megabyte por estudiante. Esto para preparar a los estudiantes para la universidad y las carreras del siglo 21.

Nuevos estándares, más tecnología

La situación de las escuelas localizadas en zonas de bajos ingresos, que disponen de menos recursos, es todavía más preocupante. Los estudiantes de estas escuelas generalmente usan el internet mucho menos que los estudiantes de escuelas situadas en sectores con ingresos más altos. También es de notar que más de dos terceras partes de profesores en escuelas de zonas de población de bajos recursos, dijeron que eran partidarios de tener mayor tecnología en sus aulas.

La implementación de “Common Core” puede proveer exactamente eso.

Common Core es un conjunto de nuevas normas destinadas a modernizar la manera en que las escuelas instruyen y evalúan a sus alumnos. Varios estados ya están utilizando el Common Core y muchos distritos escolares se están preparando para comenzar las evaluaciones, comprando nuevos equipos y aumentando su conectividad al internet. Donde antes las escuelas tenían 1 computadora por cada 10 niños, ahora se están viendo relaciones de 1 a 7,1 a 5 e incluso 1 a 1 en algunos casos.

Esto está en concordancia con el Plan Nacional de Educación Tecnológica que exige la adición de tecnología avanzada en el aprendizaje, para motivar e inspirar a todos los estudiantes, y con ConnectED, una iniciativa tecnológica cuyo objetivo es lograr que para el año 2018, todas las escuelas tengan conexiones al internet de alta velocidad.

¿Qué funciona bien?

De acuerdo con un estudio de 2010 publicado en la revista Pediatrics, los jóvenes hoy en día pasan más tiempo en las redes sociales que en la escuela, algo que hace que esta sea la actividad principal para niños y adolescentes. Sin embargo, la mayor parte de su tiempo en línea lo pasan en juegos y actividades sociales como la mensajería y Facebook, no haciendo sus tareas escolares.

Hadi Partovi es el cofundador de Code.org. Él dice que el enfoque en las escuelas debería ser la enseñanza tanto de ciencias de la computación como de conocimientos de codificación, para transformar a los jóvenes, de consumidores de la tecnología a creadores.

Según Code.org, que ofrece diversos recursos y documentos que se pueden descargar y utilizar, sin conexión en línea, el noventa por ciento de las escuelas ni siquiera enseñan habilidades básicas de informática.

Mientras los defensores del tema dicen que la tecnología en las aulas puede ayudar a que las enseñanzas sean más interactivas e interesantes, no ha habido suficiente investigación sobre cuáles programas, clases o métodos son los que mejor funcionan.

En el año 2009, el Departamento de Educación encontró poca evidencia científica sobre la eficacia de los cursos en línea. Además, según el New York Times, "una división del Departamento de Educación halló que la mayoría del software educativo existente no tiene ninguna ventaja sobre los libros escritos". Acudir a recursos de alto nivel no es suficiente. Por ejemplo, sólo el 6,8 % de los alumnos matriculados en cursos MOOC terminan sus cursos en línea.

"No tenemos buenos resultados debido a la cantidad de dispositivos digitales o a la velocidad de ellos, (aunque son importantes),” dice González, del EDC.

Artículo escrito por Irene Florez de New America media.

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