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Cómo se vive el Design Thinking en Recursos Humanos

El área de RRHH enfrenta la necesidad de reinventarse para dejar de ser “desarrolladores de procesos” y pasar a ser “arquitectos de experiencias.

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Es común escuchar de las empresas que la complejidad creciente del mercado, de la economía y del entorno laboral es un obstáculo en el camino hacia el éxito. Esta complejidad enfrenta a trabajadores y empresas a vivir en la incertidumbre, lo cual produce estrés, bajo compromiso, desmotivación, baja productividad y servicios de atención no alineados con la cultura de las empresas.

Frente a esta situación los departamentos de Recursos Humanos enfrentan la necesidad de reinventarse para dejar de ser “desarrolladores de procesos” y pasar a ser “arquitectos de experiencias”, lo que implica “reimaginar todos los aspectos del trabajo: el entorno físico, la manera como las personas interactúan, la gestión de los líderes y la forma que tienen las empresas de seleccionar, formar, involucrar y evaluar a las personas. Todo ello con el objetivo de hacer del trabajo una experiencia satisfactoria en cada punto de contacto con nuestros trabajadores”, señala Natalia Zúñiga, directora de Marketing y Comunicaciones de la multinacional holandesa de Recursos Humanos, Randstad.

Aplicar el Design Thinking a la gestión de personas no es más que centrarse en conocer a esos colaboradores a los que se pretende gestionar y ofrecerles experiencias gratificantes, amenas y competitivas. Un trabajo multidisciplinario junto con los departamentos de Tecnología y Marketing es el primer paso.

Un ejemplo de esto son las Intranet corporativas que “ofrecen un entorno y lenguaje más amigable y cercano facilitando experiencias desde la solicitud de días de vacaciones, hasta temas relacionados con el engagement, como hacer efectivo un premio, participar de un concurso interno, reconocer a un compañero o ver las últimas novedades”, destaca la ejecutiva.

El Design Thinking en los Recursos Humanos, por lo tanto, es un método de investigación centralizado en el trabajador como principal cliente. En este desafío el trabajo multidisciplinar es esencial. Y el marketing tiene mucho que aportar en este estudio de expectativas, necesidades y motivaciones. Aunque, a priori, los métodos de investigación sean básicamente cualitativos, ya que se estudian emociones, experiencias y valoraciones subjetivas, estos datos pueden ser desbrozados por profesionales de diferentes disciplinas, como sociólogos y psicólogos, entre otras profesiones, para convertirlos en resultados cuantitativos.

El objetivo final es convertirse en empresas competitivas a través de marcas empleadoras atractivas la sociedad en su conjunto, para los actuales trabajadores, para clientes, proveedores, entre otros targets. “Con esta filosofía todos ganan, empleados satisfechos con sus empresas, jefaturas y compañeros, empresas eficientes y productivas, atracción de los mejores talentos del mercado. Atracción, captación y retención, objetivos principales de los departamentos de capital humano”, enfatiza Zúñiga.

No solo el Big Data es una potente herramienta para conseguir este objetivo, otras herramientas digitales están ayudando a que las tareas rutinarias de RR.HH. sean más eficientes y amigables a la vez que mejoran la experiencia de los empleados: apps móviles, nuevos portales de RRHH, nuevos programas de e-learning, etc. Así, “la tecnología se convierte en uno de los grandes aliados del Design Thinking al servicio de la gestión de personas. O dicho de otro modo, la tecnología es una de las grandes aliadas del diseño centrado en el ser humano”, enfatiza Natalia Zúñiga.

Así, las organizaciones más innovadoras están incorporando el Design Thinking en su enfoque de gestión, apoyo y capacitación con el objetivo de “simplificar” el ambiente de trabajo, reducir el estrés producido por la incertidumbre. 

Foto: Pexels.com 

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