Finanzas

7 pecados financieros que debes evitar

0
dinero3.jpg

Existen errores financieros y "tentaciones", que pueden hacerte "pecar" y te impiden llevar una vida económica saludable, con la que logres cualquier meta financiera que te propongas.

Por

Tener tus finanzas en orden y estar libre de deudas, no es algo que logres de la noche a la mañana. Se trata de adoptar hábitos que permitan administrarte correctamente, lo que requiere de disciplina.

Sin embargo, existen errores financieros y "tentaciones", que pueden hacerte "pecar" y te impiden llevar una vida económica saludable, con la que logres cualquier meta financiera que te propongas.

Puedes aprovechar estos días libres de Semana Santa, para que reflexiones sobre los siete pecados capitales, no en el sentido religioso, sino aquellos que pueden perjudicar tus finanzas.

Pereza

En lugar de destinar cierta cantidad de tus ingresos para ahorrar, sientes flojera y prefieres gastar en lo primero que se te ocurra. No estás considerando las oportunidades que puedes aprovechar y crear con esos recursos. 

Piénsalo, puedes hacer el viaje de tus sueños, aportar para tu retiro o contar con un fondo de emergencias, para que no te quedes sin dinero o endeudado por algún imprevisto.

Lujuria

Dejarte seducir por algo que viste en un aparador y comprarlo, sin que realmente lo necesites o no lo hayas considerado en tu presupuesto, es un error que luego lamentarás. 

Kathy Quintero, representante de Resuelve tu Deuda explica que es mejor no caer en la tentación, ya que todos los meses tienes que cubrir los rubros del presupuesto; puede resultar muy difícil reponer el monto que tomas prestado de tus propios recursos.

Avaricia

Existe una gran diferencia entre ahorrar y solo acumular dinero. Ambos enfoques dan diferentes resultados. El primero implica tener un objetivo para esos recursos, mientras que el simple hecho de juntar dinero, sin un plan para utilizarlo, corres el riesgo de que pierda valor según la inflación o termines gastándolo en cualquier cosa. 

Gula

Gastar como si no hubiera un mañana, utilizar las tarjetas de crédito como si fueran dinero extra y no tener un presupuesto que te indique cuánto puedes usar para tus antojos. Seguramente sólo te alcanza para pagar el mínimo de tus tarjetas y cada quincena te truenas los dedos para que te alcance.

Ira

Si has tenido que reclamar un mal servicio o producto, tal vez has sentido ganas de cancelar tu compra o cambiar de proveedor, aunque la competencia te salga más cara y la calidad sea peor.

Tomar alguna decisión en ese estado, puede no ser la mejor idea para tu bolsillo, ya que probablemente luego te des cuenta que no era la solución más conveniente o, peor aún, termines pagando de más, por no darte la oportunidad de considerar o negociar mejor otras opciones. 

Soberbia

Enfrentarse a problemas financieros no es fácil, especialmente si no te atreves a aceptarlos y por orgullo o miedo a quedar mal ante los demás, no te atreves a pedir ayuda. Seguir permitiéndote gastos que sabes que no puedes cubrir, solo provocará que el problema siga creciendo.

Envidia 

Desear lo que tienen los demás y creer que eso te dará la felicidad, te puede perjudicar cuando destinas tus recursos a comprar cosas que realmente no necesitas o que están fuera de tu alcance con tal de emular a otras personas. 

Absolución o penitencia

De acuerdo con Resuelve tu Deuda, lograr la absolución de estos pecados no requiere de que estés penitente todo el tiempo y es más sencillo de lo que crees. Sólo se trata de ser paciente, informarte y dedicarle tiempo.

Arma un presupuesto con el que pongas orden a tus finanzas y sepas con claridad cuánto puedes destinar a darte uno que otro gusto, así como ahorrar lo necesario. 

Para armarlo necesitas hacer cuentas claras de cuánto ganas y cuánto gastas. Realiza una lista de tus ingresos y egresos. Te ayudará a darte cuenta si estás destinando dinero demás a algo que puede afectarte a futuro y cuyo excedente puedes destinarlo a que ahorres más.

La distribución recomendada de tus recursos, para armar tu presupuesto es del 70-30; donde el 70% de tus recursos sean destinados a vivienda, salud, educación y transporte. Mientras que el 30% sea para el ahorro, entretenimiento o gustos personales y el pago de deudas. Conoce aquí cómo hacer tu presupuesto personal.

En profundidad

Únase a la conversación