El diccionario Merriam-Webster Online dice que el adjetivo ruthless significa "despiadado, cruel". Por su parte, el Webster’s New World Dictionary que conservo desde mis épocas de estudiante explica lo siguiente cuando se refiere a los sinónimos de la palabra cruel: "ruthless implica, cuando se está en pos de un objetivo, una cruel e implacable falta de interés por los derechos o el bienestar de los demás". El diccionario de sinónimos y antónimos Larousse menciona los siguientes sinónimos en relación a despiadado: "cruel, desalmado, inhumano, inclemente, implacable, inflexible".
Ruthless aparece con cierta frecuencia en las publicaciones en inglés referido a un político o a un hombre de negocios. Alguna vez leí un artículo, por ejemplo, en el cual su autor señalaba que Bobby Kennedy era un político ruthless.
En el mundo de los negocios, Gordon Gekko, el personaje principal de la película Wall Street, mencionado anteriormente en esta serie de artículos, fue un claro ejemplo de hombre de negocios despiadado (para dejar de usar aquí la palabra en inglés). Era, además, un empresario inescrupuloso que no dudaba en transgredir la ley. Un ejemplo proveniente del mundo real lo brindó un artículo publicado en The Economist (Business: The executioner; FACE Value. Londres, 2 de diciembre de 2006) referido a un ejecutivo europeo. Decía así:
Se estima que Ferdinand Piech, durante el transcurso de su larga carrera como jefe máximo de Audi, como chief executive de Volkswagen y como chairman de la junta de supervisión de VW en la actualidad, despidió por lo menos a 30 directores. Éstos incluían a tres de sus sucesores en la dirección de Audi, una subsidiaria de VW, y a su última víctima, Bernd Pischets, quien en 2002 lo sucedió como jefe de VW. Fue otra ejecución rápida y sin derramamiento de sangre llevada a cabo por el Sr. Piech. Éste, una persona hiperactiva, de ojos azules y de 69 años de edad, combina en sus actividades comerciales la fría lógica del darwinismo con un estilo de militar despiadado.
Tal como se observa en el ejemplo anterior, el calificativo de despiadado se asigna con frecuencia a los ejecutivos que toman las decisiones de despedir cuando en las empresas se vive una "temporada" de despidos: cuanto más personas son despedidas, tanto más despiadado se es. Un autor vinculado a las actividades de una gerencia de recursos humanos señaló que "la orden de despedir suele presentarse como un objetivo presupuestario más que como una orden directa. Esto significa que un conjunto de nombres que implican vidas, valores, ambiciones, aspiraciones, habilidades, experiencias y conocimientos se reduce a una lista de salarios más overheads". (R. Donkin, Personnel Today. Sutton: 6 de febrero de 2007).
¿Cómo juzga el público el estilo de conducción y las actividades de los empresarios despiadados? La respuesta no es inmediata. Por un lado, hay quienes sienten admiración por ellos por cuanto son los ejecutivos, tal vez no demasiado numerosos, que alcanzan los objetivos que se fijan...o les fijan. Son, por lo tanto, ejecutivos exitosos. Quienes así opinan piensan que los objetivos buscados no serían fáciles de alcanzar si uno se dejara llevar por lo que dicen, piensan o sienten los demás. Recuerdo a un ex alumno que admiraba a un ejecutivo en cuya empresa había trabajado a quien ambos conocíamos y que podía ser calificado como despiadado. "Con él aprendí a trabajar", decía.
Por el otro, hay quienes opinan que los empresarios despiadados no deberían existir. "Consiguen sus objetivos cueste lo que cueste o caiga quien caiga, sin importarles los medios de que se valen -el fin justifica los medios- ni sus consecuencias sobre la gente". Las escalas de valores y la ética empresarial se hacen evidentes entre quienes así opinan.
Un artículo publicado en Financial Times (S. Ghoshal y S. Caulkin. Londres: 19 de noviembre de 1998) se refirió al tema de los ejecutivos despiadados. Decía así:
¿Requiere la transformación de organizaciones fosilizadas y con culturas atrincheradas un nivel de crueldad en su manejo que va más allá de lo que caracteriza a la gente decente? Si así fuera, la única opción para las personas razonables que ocupen cargos gerenciales es dar un paso al costado y sacrificarse. (...) En la actualidad nos hemos vuelto a enamorar del Liderazgo con L mayúscula. La deshumanización del trabajo no es algo nuevo. Lo nuevo es la enorme presión existente en las empresas a causa de una dinámica poderosa de competencia y recompensas entre compañías inversoras y entre gerentes corporativos. La presión otorga recompensas sin precedente a los ejecutivos que "no son razonables": gente ambiciosa y con suficiente determinación como para esforzarse al máximo para cumplir con su misión para con los mercados de capitales. Ponen este objetivo encima de todo lo demás. Esto es lo que las juntas directivas buscan en sus CEOs y lo que, a su vez, los CEO’s buscan en sus subordinados. Muchas de estas personas son aclamadas en las publicaciones dedicadas a los negocios. Sus características personales reflejan el ideal del líder empresarial de hoy día: un varón intenso, capaz de tomar decisiones, despiadado, heroico e independiente. Este tipo de gerente ejerce gran influencia como role model y como reclutador que busca reproducir su propia imagen. No existen en forma aislada. Cuentan con subalternos ansiosos por imitarlos y así llegar a la cima. Existen, además, miembros de la comunidad académica y consultores -la prensa económica también juega su parte- que los justifican y que desarrollan razones por la cual el proceso debe acelerarse.
Usted, lector ¿Qué opina al respecto? ¿Es o no es digno de admiración el ser despiadado en los negocios?
Comentarios
08
José Suárez
8 April, 2010 - 09:00
Hablar de una parte de las empresas en ocasiones puede causar resquemor, si analizamos la gestión y pedimos el grado de satisfacción al final de la cadena de clientes y accionistas, en ocasiones igualmente podríamos calificar de otra manera a los despiadados.
La función de un gerente no es otra que garantizar la existencia de la empresa, aún cuando en ocasiones se puedan cometer ciertas injusticias, recordemos que son las circunstancias las que enmarcan las decisiones y solo bajo ellas se pueden analizar las mismas.
07
Jenaro Sanchez
7 April, 2010 - 17:34
Bueno, en castellano la palabra se asocia con falta de piedad, que no tiene merced de nadie, y que ni un vaso de agua te brinda en momentos de angustia. No es el mejor modelo a seguir y por lo general NO tienen los mejores finales corporativos esos seguidores.
06
Byron Hugo Lopez
7 April, 2010 - 13:24
Para nada, este es el tipo de ejecutivo déspota que se gana la animadversión de sus empleados o compañeros de trabajo, al final nada consigue. En los años 70´s en Guatemala la Coca Cola quería tener total control sobre sus empleados y contrató un militar como gerente. Este trataba muy mal a los trabajadores y constantemente los presionaba aún sin sentido. Resultado: hubo una serie de sabotajes en contra de la empresa, por parte de sus propios trabajadores, cansados de tantos malos tratos, sabotaje principalmente a su equipo de producción hasta que la empresa tuvo que cerrar. Consecuencia??? la Pepsi Cola se posicionó en el mercado en dicho pais y cuando la Coca Cola abrió nuevamente sus intalaciones ya estaba rezagada en relación a la competencia y hasta la fecha, esto es 30 años después, sigue rezagada respeto de la competencia, todo por haber contratado a un gerente despiadado en los negocios...De admirar??? nada que ver.....
05
Anonimo
30 March, 2010 - 15:27
"¡Ved, pues, a esos superfluos! Adquieren riquezas y con ello se vuelven más pobres.
Quieren poder y, en primer lugar, la palanqueta del poder, mucho dinero, ¡esos insolventes!
¡Vedlos trepar, esos ágiles monos! Trepan unos por encima de otros, y así se arrastran al fango y a la profundidad.
Todos quieren llegar al trono: su demencia consiste en creer - ¡que la felicidad se sienta en el trono! Con frecuencia es el fango el que se sienta en el trono - y también a menudo el trono se sienta en el fango.
Dementes son para mí todos ellos, y monos trepadores y fanáticos. Su ídolo, el frío monstruo, me huele mal: mal me huelen todos ellos juntos, esos idólatras."
Así habló Zaratustra
Friederich Nietzsche
04
Anónimo Italiano
30 March, 2010 - 13:00
En toda organización, tarde o temprano, se plantean coyunturas en las que se deben tomar decisiones heroicas y hasta despiadadas, porque de ello depende el futuro de la organizacón.
Otra cosa es que en su interior, el liderazgo se ejerza, en todo tiempo y lugar, en una suerte de dictadura permanente. Esto mina la lealtad y por otro lado se crea una cultura del terror donde todos son percibidos cómo sospechosos.
03
Jose Antonio Escalante
30 March, 2010 - 11:58
Excelente artículo. La dignidad de una persona en los negocios no la perderá o afectará por ser despiadado (atribuyendo la dignidad a aquella persona que se gobierna de manera libre y racional)...en mi opinión, la 'apreciación' de admiración hacia una gestión despiadada está en conflicto con la cultura de liderazgo mundial que se necesita hoy en día. Un liderazgo acompañado de una buena disciplina de ejecución determinará el alcance de los resultados deseados, el hecho de despedir personas bajo un tema de ejecución de liderazgo no tiene que ser considerado para nada como despiadado. Una gestión autócrata, de poco respeto por los colaboradores, de generación de malos climas laborales, de no saber escuchar y ser escuchado, puede aplicarse más a un ejecutivo despiadado en los negocios.
Por último la admiración de cierto sector ya sea de trabajadores, estudiosos, de aquellos ejecutivos que son despiadados en los negocios, es simplemente una apreciación tan igual como aquellos que ejercen admiración a aquellos ejecutivos que ejercen una cultura de liderazgo y ejecución efectiva. Habría que preguntarles con cual de ellos se potenciarían más sus habilidades trabajando para ellos.
Saludos
02
Jose
30 March, 2010 - 10:11
A mi criterio no es digno, no estoy de acuerdo con la deshumanización de las organizaciones, todo tiene sus límites, existen principios y valores humanos que deben respetarse, fomentarse y realizar nuestras actividades en concordancia con los mismos. Al fin y al cabo, las organizaciones están compuestas de personas, seres humanos que tienen familias, aspiraciones, etc. No todo en la vida son cifras y dinero, tal enfoque y visión dentro de la sociedad justamente es una de las causas de la pérdida de valores, del 'ser más humano' y tolerante, lo que a su vez desemboca en situaciones indeseables como suicidios y altercados.
Pienso que lo peor de todo es que estas actitudes y formas de pensar no sólo quedan en la oficina o en el ambiente laboral, sino más bien las va incorporando y utilizando en su vida personal y en otro ámbitos. Y así nos va a causa de esto.
01
Iberestudios
12 May, 2010 - 04:42
El ser despiadado en los negocios no termina bien a largo plazo. No debemos olvidar que un trabajador feliz es un trabajador efectivo y esos beneficios se reportarán a la empresa.
Como bien dice José, las organizaciones están compuestas por personas, con emociones, aspiraciones y una vida personal detrás.
Eso no quita que en ciertos momentos se tengan que tomar ciertas decisiones cruciales (no despiadadas) por el bien del futuro de una empresa.
Muy buen artículo. Un saludo
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