Finanzas

Crédito bancario o emisión de títulos de deuda, ¿qué me conviene más?

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Por Mauricio Jenkins, profesor asociado de Incae.

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El endeudamiento es una de las principales fuentes de financiamiento que utilizan las empresas. Entre las formas principales de endeudamiento se encuentran la deuda bancaria (local o internacional) y la emisión de títulos de deuda (que también puede hacerse en el mercado local o en el internacional). Pero, ¿cuáles son las principales ventajas y desventajas de cada una de esas formas de financiamiento?.

Claramente uno de los criterios más importantes para decidir en entre deuda bancaria y la emisión de títulos es el costo efectivo de cada alternativa. Desde esa perspectiva, uno esperaría que la emisión de títulos resulte relativamente más económica que la deuda bancaria. En general el margen de intermediación financiera en las bolsas de valores debería ser algo menor que el que se puede encontrar en el sistema bancario, lo que debería reflejarse en un menor costo de fondos al financiarse con emisión de títulos.

A pesar de ello, en los últimos años la ventaja relativa de costo que podría existir en la financiación mediante títulos de deuda ha tendido a erosionarse. Pareciera que la reducción en las tasas de interés, que incluso han llegado a ser negativas en términos reales, combinado con la gran liquidez en el sistema financiero (tanto local como internacional) que ha tendido a reducir de forma significativa los márgenes de intermediación financiera, ha ocasionado que se haya reducido la diferencia entre el costo efectivo de financiarse mediante deuda bancaria o mediante la emisión de títulos de deuda.

También con relación al costo, es importante tomar en cuenta que la mayoría de los préstamos bancarios suelen negociarse con tasas variables, mientras que las emisiones de títulos tienen establecidas más frecuentemente tasas fijas. Dependiendo entonces de las perspectivas que se tengan sobre el nivel esperado de tasas de interés en el futuro, una u otra forma de financiarse puede finalmente resultar mucho menos costosa.

El financiamiento mediante la emisión de títulos también tiene la desventaja que para evitar estar haciendo emisiones relativamente pequeñas que conllevarían la pérdida de las importantes economías de escala que existen en este proceso, los emisores se ven a veces obligados a colocar títulos por un monto que supera sus necesidades reales en el corto plazo. En estos casos, las empresas se obligan a mantener fondos invertidos por algún tiempo en instrumentos que casi seguramente les generarán un menor rendimiento que el costo que estarían pagando por ellos (es decir, generarían un margen financiero negativo).

Otra de las principales desventajas de financiarse mediante la emisión de títulos de deuda radica en la necesidad de estar registrado y autorizado para hacerlo. El costo de este proceso puede ser muy significativo (especialmente en mercados internacionales) y conlleva una serie de obligaciones en términos de revelación y entrega periódica de información financiera y operativa que muchas compañías consideran sencillamente demasiado sensible.

Por otra parte, desde la perspectiva de la empresa, el financiamiento bancario también implica una mayor supervisión y vigilancia del desempeño de la compañía, así como la necesidad de cumplir con una serie de condiciones y requisitos que los bancos normalmente exigen mientras el crédito se encuentre vigente. Aunque esas condiciones y monitoreo pueden resultar onerosas en algunos casos, también pueden ser muy útiles, incluso para potenciales tenedores de títulos de deuda que normalmente encuentran en este ejercicio un gran valor añadido.

En situaciones en las que sea necesario renegociar la deuda, ya sea por situaciones de iliquidez u otras circunstancias, el hecho de tener un único acreedor con el cual negociar, suele resultar muy atractivo y una de las razones que favorecerían la deuda bancaria por sobre la emisión de títulos. Procesos de renegociación cuando los acreedores son tenedores de títulos de deuda suelen ser muy complejos y es normalmente muchísimo menos probable lograr un acuerdo entre las partes.

Otro elemento que hay que considerar al momento de elegir entre una fuente de endeudamiento o la otra son las condiciones particulares del mercado financiero y bancario en ese momento. A raíz de coyunturas locales o globales en algunos momentos puede ser más ventajoso financiarme mediante la emisión de títulos de deuda, o por el contrario, mediante endeudamiento bancario. Por ejemplo, las bajas tasas de interés que estuvieron vigentes durante los últimos años aunado a otras circunstancias coyunturales en los mercados financieros internacionales, produjeron una interesante ventana de oportunidad para emisiones de títulos de deuda en esos mercados. A raíz de la reciente crisis en el sistema financiero norteamericano y la consecuente huída de los inversionistas hacia activos financieros más seguros, el mejor momento para hacer ese tipo de emisiones parece haber quedado atrás.

Relacionado también con las condiciones de mercado está el hecho que en muchas ocasiones el endeudamiento bancario representa de hecho la única fuente de fondos a la que una compañía tiene acceso para crecer. Este es un fenómeno que fue identificado por algunos economistas financieros a inicios de la década de los 70 y que relacionaron con lo que llamaron el “orden jerárquico” en que las empresas utilizan las fuentes de financiamiento a las que tienen acceso, orden que tiene más que ver con la simple disponibilidad y accesibilidad de las potenciales fuentes que con ninguna otra condición.

En definitiva, tanto el endeudamiento bancario como la emisión de títulos de deuda presentan ventajas y desventajas relativas que pueden cambiar en el tiempo y que deberán sopesarse al momento de decidir cuál de esas fuentes es más conveniente para financiar una determinada inversión. En este artículo hemos enumerado las que consideramos más relevantes.

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